El expresidente Martín Vizcarra, quien hasta hace pocos meses era considerado por la mayoría de peruanos como el paladín de la lucha contra la corrupción y el hombre que marcaría un antes y un después luego de toda una galería de mandatarios investigados por recibir plata de empresas corruptoras, está a punto de ir preso por las presuntas coimas que habría recibido cuando era gobernador de Moquegua.

El pedido de prisión preventiva se veía venir desde que dejó el poder, tras las denuncias de haber cobrado a manos llenas a cambio de direccionar licitaciones y favores a los corruptores. Más bien, para muchos ya había pasado demasiado tiempo para que el Ministerio Público haga esta solicitud que ojalá el Poder Judicial resuelva de acuerdo al peso de las evidencias mostradas hasta ahora y de los riesgos que pueda correr el proceso con el investigado en libertad.

La situación de Vizcarra no puede alegrar a nadie que quiere a su país. Sin embargo, su situación es más que complicada y si miramos la manera en que han sido tratados por el Poder Judicial otros líderes metidos en líos judiciales similares, no damos muchas esperanzas al hoy candidato de Somos Perú, quien largamente ha defraudado a los peruanos a punta de acciones dudosas y burdas mentiras.