Una mujer permanece desaparecida desde la madrugada del viernes cuando el desborde masivo del río Sankirhuato arrasó su vivienda en el distrito de Ayna, provincia de La Mar, Ayacucho. Una enorme roca impactó directamente la casa donde descansaba la mujer de unos 40 años, cortando toda comunicación con sus familiares que temen haya sido arrastrada por las aguas embravecidas.
El fenómeno natural también provocó graves consecuencias en toda la zona del VRAEM. Hasta el momento, se reportan 233 personas afectadas, 11 heridos, diez viviendas completamente destruidas y cerca de 950 pobladores convertidos en damnificados tras perder sus pertenencias bajo lodo y escombros.

Familiares y rescatistas buscan incansablemente a la víctima
Los parientes de Nelly Quispe no han tenido noticias suyas desde el momento exacto del colapso estructural. Equipos de rescate junto a pobladores organizados recorren el cauce del río con la esperanza de hallarla con vida.
La preocupación colectiva aumenta conforme pasan las horas sin rastros concretos. La comunidad mantiene vigilancia constante en las áreas más críticas del deslizamiento.
Las precipitaciones incesantes elevaron peligrosamente el nivel del Sankirhuato durante la noche. El incremento súbito del caudal generó un huaico que barrió calles, casas e infraestructura esencial del distrito.
Los vecinos dormían cuando la fuerza del agua y lodo irrumpió sin previo aviso. La magnitud del desastre sorprendió a toda la población local desprevenida.
Gobernador regional activa solicitud de emergencia
Wilfredo Oscorima Núñez lidera las acciones inmediatas tras la catástrofe ocurrida. Maquinaria pesada y brigadas especializadas intervinieron desde las primeras horas para despejar escombros y asistir a los heridos.
El Gobierno Regional de Ayacucho prepara la declaratoria oficial de estado de emergencia para Ayna San Francisco. Esta medida busca agilizar recursos estatales destinados a la recuperación integral de la zona.
Oscorima Núñez detalló públicamente los mecanismos activados para atender la crisis humanitaria. Las gestiones administrativas se orientan a reparar los extensos daños materiales y personales provocados por la crecida.
“Estamos solicitando la declaratoria de estado de emergencia por lo sucedido. Vamos a articular, a través de los canales correspondientes, las acciones necesarias a fin de resarcir los daños ocasionados por el desborde del río”, sostuvo.
La fuerza devastadora sepultó la plaza central bajo toneladas de sedimentos y piedras. Varias construcciones colapsaron completamente ante la intensidad del flujo descontrolado.
La declaratoria de emergencia priorizará la reconstrucción de colegios y centros de salud afectados. Esta intervención garantiza la continuidad educativa y atención médica para los pobladores más vulnerables.
Las lluvias continuan manteniendo en vilo a toda la región VRAEM. El terreno saturado eleva el riesgo de nuevos deslizamientos en cualquier momento.
Ejército, Defensa Civil y autoridades locales coordinan el traslado de familias ribereñas. Los damnificados se refugian en zonas altas alejadas del cauce principal.
La población afectada reclama asistencia humanitaria inmediata y básica. Muchas familias perdieron todos sus bienes esenciales en cuestión de minutos.





