Las crisis económicas no solo impactan en las finanzas del hogar, sino también en la estabilidad emocional de las familias. La psicóloga Giovana Hernández, especialista de la Universidad Católica Sedes Sapientiae (UCSS), advirtió que los problemas económicos pueden incrementar la tensión familiar y, en algunos casos, derivar en separaciones o divorcios.
Según datos de la Superintendencia Nacional de los Registros Públicos (Sunarp), durante 2025 se registraron 10,136 divorcios en el país. Asimismo, un estudio de Ramsey Solutions señala que aproximadamente el 33 % de los divorcios están relacionados con dificultades financieras en la pareja.
Conflictos financieros afectan la salud emocional
La especialista explicó que durante una crisis económica los roles dentro de la familia pueden volverse rígidos o romperse, afectando la comunicación y la convivencia diaria.
“Ante una crisis económica, los roles en la familia se vuelven rígidos o se quiebran. La comunicación suele pasar de colaborativa a defensiva y se altera la armonía y la seguridad”, indicó Hernández.
Además, señaló que los problemas financieros pueden provocar ansiedad, depresión e insomnio en adultos, mientras que en los hijos pueden manifestarse como inseguridad, dolores físicos sin causa médica o problemas de conducta.

Señales de alerta en el hogar
Entre los principales síntomas que podrían indicar que la crisis económica está afectando la relación familiar, la especialista identificó:
- Irritabilidad persistente entre los miembros del hogar
- Disminución de muestras de afecto
- Aislamiento de los integrantes en sus habitaciones
- Sensación constante de tristeza o tensión en el ambiente familiar
- Cambios en el apetito o en los hábitos de sueño
- Bajo rendimiento escolar o desinterés en actividades habituales
Estas señales pueden evidenciar un deterioro progresivo del vínculo afectivo y del bienestar emocional en el hogar.
Comunicación abierta y decisiones conjuntas
Hernández subrayó que el principal desafío ante una crisis económica no es únicamente el dinero, sino la forma en que la familia enfrenta la escasez.
“La comunicación transparente y sin juicios juega un papel crucial. Es fundamental realizar un diagnóstico sincero de la situación y establecer acuerdos para tomar decisiones económicas de manera conjunta”, sostuvo.
También advirtió sobre el llamado “aislamiento financiero”, situación en la que uno de los miembros asume en secreto toda la carga económica, generando desconfianza y conflictos en la relación.
Importancia de involucrar a los hijos
La especialista recomendó incluir a los hijos en la conversación sobre la situación económica, explicándola de forma clara y acorde a su edad.
Indicó que los niños pueden colaborar adoptando hábitos de ahorro, como el uso responsable de servicios básicos o el cuidado de sus pertenencias, mientras que en los adolescentes es necesario reforzar la autoestima y promover actividades que no dependan del gasto económico.
Asimismo, destacó que las crisis económicas pueden convertirse en oportunidades para fortalecer el trabajo en equipo familiar y la resiliencia frente a la adversidad.





