Son 36 los candidatos que se disputarán el sillón presidencial el próximo 11 de abril de 2026, si Marisol Pérez Tello (Primero la Gente) supera la coyuntura que por ahora la deja fuera de contienda. Aunque el amplio número de postulaciones podría suponer un mayor beneficio para el elector, el escenario en realidad es muy distinto.

Especialistas consultados por Correo cuestionaron la complejidad del voto, las normas del Congreso que permitieron la proliferación de partidos, incluso de aquellos sin representación contrastable, y otras medidas.

El escenario

En los comicios del próximo año competirán el doble de candidatos que en las Elecciones Generales 2021. En dicha contienda, que llevó a Pedro Castillo y a Keiko Fujimori a enfrentarse en una segunda vuelta, fueron 18 los aspirantes a la banda presidencial.

Para Fernando Tuesta Soldevilla, exjefe de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), una enorme cifra de candidatos no es favorable para el elector.

“Cuando hay un nivel de rechazo tan amplio, la probabilidad de que se amplíe la oferta es obviamente alta. En nuestro país, sin embargo, un número tan alto empieza a ser contraproducente ante ese deseo, porque se genera una enorme confusión y baja posibilidad de conocer a los aspirantes”, explicó.

En ese sentido, consideró que “las reglas están mal dadas”; es decir, la actual representación parlamentaria falló al legislar las reglas de los próximos sufragios.

Entre las medidas cuestionadas figuran la permanencia del voto preferencial y del Parlamento Andino, una institución que –según Tuesta– “no tiene legitimidad, porque todo lo que resuelve no es vinculante”.

Además, cuestionó la extensa cédula de votación ya presentada por la ONPE. Esta incluye cinco columnas: fórmula presidencial, senadores nacionales y regionales, diputados y Parlamento Andino, por lo que mide de 42 cm de ancho con 21 cm de largo.

“De haberse hecho una buena norma tendríamos solo tres columnas: presidentes, Cámara de Senadores, Cámara de Diputados; sus símbolos y se acabó. El Congreso ha modificado para mal y este es el resultado. La cédula es la materialización en papel de lo que ha hecho el Congreso”, puntualizó.

Con este panorama, resaltó que “lo más irónico es que salen favorecidos los miembros y los partidos miembros del Congreso, a quienes la gente rechaza en porcentajes altísimos”.

“Cuando hay muchos candidatos, la gente no tiene ni tiempo ni presta atención. Hay confusión entre tantas opciones. ¿Quiénes salen ganando? Los conocidos: los logos y símbolos conocidos. La gente no vota por un desconocido, sino por lo que conoce. ‘Más vale malo conocido que bueno por conocer’, versa el dicho”, remarcó.

Finalmente, señaló que uno de los factores decisivos en la reducción y más concentrada oferta electoral está vinculada a las alianzas.

“La diferencia con el caso peruano no es el número alto de partidos, en el resto también los hay. Lo que pasa es que se constituyen alianzas en un número alto y eso reduce el número. En Perú, de 39 candidatos pasamos solo a 36. En Argentina, de casi 50 (organizaciones) se redujeron a cinco alianzas”, detalló.

Medidas y retrocesos

Una de las razones de la alta proliferación de postulantes responde a la anulación de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO), refirió Tuesta Soldevilla. Esta medida fue aprobada por este Legislativo con 74 votos a favor, 36 en contra y 12 abstenciones en diciembre del año 2023.

“Si anulas las PASO no tienes un umbral que reduzca el número de partidos. Esto es consecuencia de normas del Congreso. Se dice que esto es culpa de la reforma política, pero en realidad no hubo. Todo lo que se aprobó se deshizo entre el 2020 y ahora”, enfatizó.

Una opinión similar tuvo el también especialista en materia electoral José Naupari. En diálogo con este diario, destacó que las PASO fueron desestimadas “sin saber siquiera qué ofertas había en su reemplazo”.

“Se ha modificado temas de financiamiento, democracia interna (en los partidos), entre otros (…) Lamentablemente, este Congreso quiso desmontar, sea que esté bien o mal, toda reforma que se haya impulsado, no aprobada, sino impulsada, en la gestión, por ejemplo, de Martín Vizcarra o de la Comisión de Reforma Política”, opinó.

El especialista consideró que una “alternativa medular” para separar a los partidos con representatividad real, de aquellos que no la tienen, es establecer filtros en las elecciones primarias.

“No necesariamente tenemos que regresar a las PASO, pero sí, por ejemplo, sincerar los padrones de afiliados. Exigir (el modelo) de un militante un voto o mantener la figura de la elección por delegados, pero a cargo del sistema electoral y no del partido político. En ambos casos, exigiendo un 30% de participación mínima”, planteó.

De esta manera, solo aparecerían en la cédula las organizaciones políticas con una representatividad real respecto a sus militantes. “Eso haría que, independientemente del número de partidos inscritos, tengas muy pocas opciones en la cédula”, añadió.

Naupari añadió que si bien el alto número de candidatos podría parecer irrelevante, debido a que finalmente la ciudadanía elige por quien votar, esta situación perpetúa una baja representación en los comicios.

“Si consideramos el escaso porcentaje de votos válidos con el que los dos primeros puestos pasarán a la segunda vuelta, sí es nocivo y riesgoso que haya tantas opciones. Se genera un riesgo de que los partidos políticos, cada vez que pasen a segunda vuelta, lo hagan con una legitimidad democrática muy baja. En la segunda vuelta tú no votas por la persona, sino contra la otra persona. En el Perú, lamentablemente, el voto ‘anti’ prima”, alertó.

En detalle

En América Latina, el número de candidatos en cada país es heterogéneo, de acuerdo con su última elección presidencial.

La cifra más baja es de México con solo tres candidatos para el 2 de junio de 2024, mientras que la más grande la registra Costa Rica, con 25 postulantes el 6 de febrero de 2022 (ver infografía).

En el caso de países como Chile y Bolivia, en sus últimos sufragios –en noviembre y agosto de 2025, respectivamente– tuvieron ocho postulantes a la Presidencia, una cifra bastante menor al promedio peruano.

A ambos le siguen Panamá (10), Uruguay (11), Colombia (12) y Paraguay (13) postulantes. Las elecciones peruanas de 2021, con 18 aspirantes al sillón de Pizarro, solo fueron superadas por Guatemala y Costa Rica, quienes registraron 22 y 25 candidatos, respectivamente, en junio de 2023 y febrero de 2022.