El largo y riguroso proceso para la adquisición de 24 aeronaves de combate F-16 Block 70 de fabricación estadounidense, para la Fuerza Aérea del Perú (FAP), podría naufragar en los próximos días debido a demoras burocráticas tanto en la Contraloría General de la República como en la Agencia de Compras de las Fuerzas Armadas, donde permanece estancada la documentación relacionada con esta compra de 3,500 millones de dólares.
Fuentes de este diario precisaron que desde el gobierno de Dina Boluarte se había fijado como fecha límite, para cerrar la negociación, la segunda semana de abril de 2026. Estaban de acuerdo el gobierno peruano a través de los ministerios de Defensa, Economía y Finanzas y Relaciones Exteriores; su similar de Estados Unidos y el fabricante de las aeronaves: la empresa Lockheed Martin. Ese compromiso que se mantuvo con José Jerí.
CAPACIDAD. El plan es adquirir 24 aviones por 3,500 millones de dólares en dos fases. La primera implicaría el pago de poco menos de 2,000 millones por 12 aeronaves más armamento, sistemas de mantenimiento y un paquete de instrucción para personal encargado de las operaciones aéreas; y luego 1,500 millones más por los otros 12 aparatos. Con esta adquisición, la FAP recuperaría la capacidad operativa que ha perdido en los últimos años.
El proceso en curso serviría para reemplazar a los Mirage 2000 que tienen 41 años de uso; a los Mig-29, que ya no operan, y a los Sukhoi 25. Estos dos últimos modelos de aviones fueron comprados a fines de los años 90 ante la posibilidad de un nuevo conflicto con Ecuador. Su llegada al Perú hizo que el país del norte acepte la validez del Protocolo de Río de Janeiro, que antes había declarado “inejecutable”, y firme la paz definitiva en 1998.
La preocupación es que de no firmarse el acuerdo en el momento indicado, todo el proceso volvería a cero y los precios de las aeronaves variarían. Con esto dejarían de ser favorables para los montos ya aprobados por el Ejecutivo y el Legislativo. Fuentes de Correo indicaron que el inicio de la crisis en Medio Oriente, tras los ataques de Estados Unidos e Israel a Irán, ha alterado a nivel mundial los precios de las armas de primera línea.
ELEGIDO. Tras una evaluación técnica, la FAP había establecido que los F-16 Block 70 de fabricación estadounidense, los Rafale F4 franceses y los Gripen E/F suecos cumplían las exigencias para garantizar la defensa del país. Se sabe que el primero de los mencionados ha sido el seleccionado, y que lo que queda pendiente es la firma del contrato con la compañía Lockheed Martin y el gobierno del republicano Donald Trump.
Ahora el expediente de inicio de la adquisición se encuentra en la Contraloría, que inicialmente pidió a la FAP subsanar aspectos relacionados al origen de los fondos para cubrir la compra de las aeronaves. Con esto se espera la validación del órgano de control. Sin embargo, el proceso también afronta demoras en la Agencia de Compras de las FF.AA., donde parece no existir compromiso por acabar todo en los próximos días.
En estas demoras administrativas también han tenido que ver los recientes cambios de presidentes de la República, de jefes de gabinetes ministeriales, de titulares de Defensa, del viceministro de Recursos para la Defensa –relevado el jueves último– y de diversos funcionarios que intervienen en el proceso, lo que a la larga está haciendo peligrar una compra de aeronaves nuevas y equipadas que no necesariamente sirvan para usarlas en una guerra, algo que nunca debe descartarse, sino para evitarla a través de la disuasión.





