En enero de este año, el presidente Pedro Castillo se negó a responder si reconocía al dictador Nicolás Maduro o Juan Guaidó como presidente de Venezuela.
“No me voy a meter en problemas de otros países”, dijo a la cadena CNN en aquella oportunidad.
Sin embargo, la postura del Gobierno de Castillo a favor del chavismo ha quedado evidenciada durante la 52° Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA).
Y es que Perú votó a favor de incluir en la agenda la propuesta para expulsar al representante de Guaidó del ente hemisférico.
Si bien la iniciativa no se aprobó al no alcanzar los 24 votos necesarios, dejó en claro que Castillo Terrones se alineó con el chavismo.

RECUENTO
En 2017, el dictador Maduro inició el procedimiento para abandonar la OEA, hecho que no se ha concretado hasta la fecha.
Dos años después, el Consejo Permanente de la OEA aprobó una resolución que reconocía a Gustavo Tarre como representante permanente “designado” por el Parlamento de Venezuela, presidido por el líder opositor Guaidó.
Es así que durante la 52° Asamblea General de la OEA que se celebró en Perú debía hacerse presente el embajador Tarre, sin embargo, este no asistió al enterarse que algunos países miembros de la organización intentarían revocarlo de su cargo.
Efectivamente, 11 países presentaron un proyecto con esa intención, pedido que fue sometido a votación bajo el mando del canciller César Landa, elegido como presidente de esta Asamblea General.
Hubo 19 votos a favor, cuatro en contra, nueve abstenciones y dos ausentes (ver infografía), durante la sesión celebrada el 6 de octubre.
Harold Forsyth, representante del Perú ante la OEA, fue el que dio el voto a favor de debatir la expulsión del representante de Guaidó.
Tras conocer la decisión, el líder opositor Guaidó agradeció al grupo de países que apoyó la permanencia de Tarre y envió un mensaje.
“Lo que pedimos a estos países es sencillo, que se mantengan del lado de la democracia, de la exigencia de una elección libre y justa, de la protección de los más vulnerables”, dijo.
Correo solicitó al Ministerio de Relaciones Exteriores su versión para conocer los motivos que impulsaron su votación a favor, sin embargo, al cierre de esta edición no recibimos respuesta.
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ANTECEDENTES
El primer acercamiento visible del Gobierno de Castillo a la dictadura de Venezuela se dio el 2 de agosto de 2021, cuando el entonces canciller Héctor Béjar señaló que la política del Gobierno peruano sería contraria a sanciones y bloqueos unilaterales, en referencia a las restricciones impuestas por EE.UU. contra el gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela.
Un mes después, el presidente Castillo se reunió con el dictador Maduro en una actividad en México, cita que fue catalogada por la Cancillería como “espontánea”.
En octubre de 2021 Cancillería informó la designación -dejada luego sin efecto- de Richard Rojas como embajador de Perú en Venezuela.
Mientras que el 25 de enero de este año, el presidente Castillo evitó dar una respuesta directa sobre si en Venezuela hay una dictadura.
“Lo mismo (habrá que preguntarle a los venezolanos)”, afirmó.
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POSTURA
En diálogo con Correo, el excanciller Luis Gonzales Posada consideró “lamentable” que la 52 Asamblea de la OEA se organizara “no para fijar posiciones en política internacional”, sino “para blindar” al presidente Castillo ante la comunidad internacional.
Manifestó que para este fin se constituyó “una portátil diplomática” en la que participan tanto el secretario general de la OEA, Luis Almagro, así como los diplomáticos Manuel Rodríguez Cuadros, representante de Perú ante las Naciones Unidas; Harold Forsyth, representante nacional ante la OEA y Óscar Maúrtua, excanciller y embajador de Perú en España.
“El jefe de esta plataforma es y la integran, además, embajadores en situación de retiro que han sido contratados para ese objetivo (...) La política exterior de Perú hoy tiene como propósito no defender los valores y principios de la democracia, la libertad y la tradición de Torre Tagle, sino proteger al presidente Castillo y eso es lo que están haciendo”, indicó.
Asimismo, señaló que el cuerpo de embajadores y diplomáticos en actividad y en retiro “rechaza esta postura” y “tiene claro” que el canciller Landa “es el ministro formal”, pero quien “maneja operativamente” la institución sería Rodríguez Cuadros.
Por su parte, el internacionalista Ramiro Escobar se refirió a los dichos de Almagro, quien afirmó que se ve al presidente “comprometido con la mejor agricultura”, esto a pesar de los tres intento fallidos de compra de urea.
Escobar consideró que las declaraciones del secretario general son personales y no necesariamente representante el espíritu de la organización.
“No me parece (que su declaración) sea real, pero tampoco va a decir que es un desastre. Es lo que tiene que hacer como diplomático, no va a venir a oponerse a Castillo, eso sería descortés”, apuntó.
Sobre la votación a favor de Perú para tratar la expulsión del representante de Guaidó, Gonzales Posada dijo que lo esperaba debido al contexto.
“Perú ha restablecido las relaciones diplomáticas con Venezuela. Guaidó ya no cuenta con el apoyo y legitimidad de antes”, sostuvo.
Respecto al debate por la exclusión del representante de Guaidó ante la OEA, indicó que el tema “ha sido un fracaso diplomático para el Perú” al no reunir los votos necesarios para que la iniciativa prospere.
“El Perú lideró ese giro juntamente con gobiernos de izquierda de América Latina y fracasó”, agregó.
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DESEMBOLSO
La 52° Asamblea General de la OEA terminó ayer por la noche.
Para el evento de la OEA que se realizó en el Perú durante tres días (5, 6 y 7 de octubre), el Gobierno de Castillo aportó $585,321.00.
El dinero financiado por el país anfitrión, Perú, se utilizó para pagar a los intérpretes ($50,600.00), viajes ($120,000.00), gastos de personal contratado ($7,800.00), viáticos ($215,563.00), viajes preliminares ($29,033.00), transporte y seguro ($20,000.00), así como un fondo de contingencia sanitaria para cubrir hospedaje, alimentación y el costo de cambio de boletos aéreos ($114,453.00).
Al total se le suma un 5% para imprevisto por $27,872.00.
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