Fue el 19 de febrero último cuando José María Balcázar, quien solo un día antes se desempeñaba como congresista de Perú Libre, asumió sus labores como el nuevo encargado de la presidencia de la república.
Desde esa fecha, hasta ahora, ha transcurrido un mes. “Cuatro o cinco presidentes anteriores no han hecho lo que nosotros”, afirmó Balcázar, durante una actividad institucional, hace una semana. La actual gestión, sin embargo, destaca más por los cuestionamientos que recibe, decisiones con idas y vueltas, y una precariedad institucional que se hace ostensible de manera constante.
Una tras otra
Desde un Gabinete con más de la mitad de sus miembros bajo investigaciones, la improvisación imperante en designaciones ministeriales o el tino de sus declaraciones, Balcázar acumula una cadena de desaciertos.
Las decisiones adoptadas en los primeros días de su mandato ya permitían avizorar una potencial línea de trabajo marcada por la improvisación.
El Gobierno anunció al economista Hernando de Soto como futuro premier el 22 de febrero. El comunicado se realizó a través de la red social X junto a una fotografía del mandatario y de De Soto. Solo dos días después, la ministra de Economía de la gestión anterior, Denisse Miralles, tomó juramento como primera ministra.
“Me quedé esperando que el presidente me convoque, en algunos casos había que comprar fajines y, de repente, por televisión, me entero que básicamente se restituye el antiguo Gabinete y se confirma el cerronismo y otros intereses privados”, indicó De Soto a RPP.
El economista agregó que recibió un “par de decenas de llamadas de César Acuña”, candidato presidencial de Alianza para el Progreso (APP). “No contesté ni una sola llamada para indicar que estoy siendo independiente”, acotó sobre las razones de su frustrada designación.
Las cercanías o influencias de APP con el Gobierno, sin embargo, se materializarían poco después. El 12 de marzo, la gestión de Balcázar designó como presidente de EsSalud a Luis Rosales, un apepista que postuló a una alcaldía en Cajamarca en 2014.
La elección fue considerada como la continuidad de APP en la institución, pues el antecesor de Rosales, Segundo Acho Mego, también recibió cuestionamientos por la misma razón.
Según Punto Final, bajo el liderazgo de Acho se designó por lo menos a doce funcionarios ligados a APP; entre ellos, Iván Saldaña Estrada, exasesor de Richard Acuña, el hijo del candidato presidencial.
Desvío
Pero hay más. La sensación de la escasa autoridad de Balcázar se evidenció la tarde del martes 17, cuando fue consultado por la prensa sobre posibles cambios en el gabinete ministerial. “Todos los ministros están todavía en sus puestos. Nadie ha renunciado”, respondió el dignatario, por la mañana, en los exteriores de Palacio.
No obstante, hacía apenas unos minutos, tras el mediodía, que ya se conocía la renuncia de Miralles. ¿El presidente no lo sabía? El despelote ministerial se completó cinco horas después con el juramento de Luis Arroyo como primer ministro. Todo ello, un día antes de que Miralles acudiera al Congreso para pedir el voto de confianza.
“Ese ha sido uno de los puntos que el Parlamento me recomendó para afrontarlo decididamente (voto de confianza). Ese ha sido el único motivo para designar al nuevo Presidente del Consejo de Ministros”, indicó Balcázar a RPP un día después.
El cambio de premier significó el ingreso de otros cinco nuevos ministros. Otros trece fueron ratificados. Así, del total de 19 ministros –incluido el premier–, 10 cuentan con investigaciones en curso.
Del grupo de nuevos ministros destacan los titulares de las carteras de Economía e Interior, Rodolfo Acuña y José Zapata, respectivamente. El primero registró una investigación por lavado de activos, mientras el segundo se comprometió a “detallar” después las imputaciones en su contra.





