La crisis generada por el incendio de un ducto de gas seco de Transportadora de Gas del Perú (TGP) en la zona de Megantoni, en el Cusco, ha puesto los ojos en las reservas de este importante combustible, que viene siendo vital en la economía peruana de los últimos 22 años, desde el inicio de su explotación, en 2004.
El Gas Natural Vehicular (GNV) del proyecto Gas de Camisea, que opera el consorcio Pluspetrol, tiene una vida útil limitada, lo que lleva a preguntarse qué otras opciones tiene el país para que este recurso vital siga siendo una palanca de la economía.
A febrero de 2026, solo hay 24 contratos en fase de explotación de hidrocarburos a nivel nacional, de los cuales, 12 de ellos están dedicados a la producción de gas natural. Están a cargo de 9 empresas operadoras.
Concentración
En la radiografía del Gas Natural del Perú de 2025, Pluspetrol fue responsable del 78.10% de la producción anual de gas natural por los Lotes 88 y 56. Incluso, solo el Lote 88 equivale el 59.32% del cierre del año pasado. Por su parte, Repsol, con el Lote 57, solo alcanzó el 17.37%. Según la estadística mensual de hidrocarburos de Perupetro, solo en diciembre de 2025, el 95.63% de la producción total de gas natural (que incluye a Camisea) se dio en la selva sur del país, extraídos únicamente de los Lotes 88, 56 y 57.
Entre tanto, los contratos en fase de explotación del Lote 88 y 56 terminan el 8 de diciembre de 2040 y el 6 de septiembre de 2044, respectivamente. En el caso del Lote 57, acaba el 26 de enero de 2044. Es decir, la vigencia promedio de estos tres contratos de gas natural sería aproximadamente de 17 años.
El exviceministro de Energía del Perú, Pedro Gamio, explicó a Correo que tenemos cerca de 15 años de gas natural por el Lote 88 (de Camisea) y advirtió que necesitamos desarrollar más contratos de exploración.
Por su parte, Suamy Perez, especialista en seguridad energética, sostiene que informes internacionales como la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (OLADE) señalan que el “Perú tendría reservas para 10 años aproximadamente, o sea, hasta el 2035”.
Exploración
Por lo pronto, hay un proyecto en fase exploración que puede ser crucial. “Hablando de gas natural y de hidrocarburos, el proyecto (de exploración) de Anadarko y Chevron es el más importante porque van a perforar muy pronto en el zócalo continental frente a Lambayeque y La Libertad”, detalló Gamio.
En esta fase, al 28 de febrero de 2026, el Perú tiene 5 contratos destinados a 5 lotes y operados por 3 empresas. Es decir, cuentan con licencia para localizar yacimientos subterráneos de hidrocarburos mediante estudios geológicos y geofísicos.El área total para estas operaciones asciende a más de 2 millones de hectáreas, de las cuáles el 84.51% son operadas por Anadarko en el zócalo continental con los lotes Z-61, Z-62 y Z-63. Solo el 11.31% corresponde a Petrotal con el Lote 107 y un 4.18% a Upland con el Lote XXIII.
Fue el 9 de octubre de 2017 que Anadarko suscribió contratos de licencia para la exploración de estos 3 lotes en el subsuelo marino. No obstante, en septiembre de 2025, modificó sus contratos cediendo el 35% de participación a Chevron y el 30% de participación a Westlawn.
Incluso, el Ministerio de Energía y Minas (MINEM) saludó el ingreso de la empresa estadounidense a la exploración en estos lotes señalando que “abre la oportunidad de incrementar reservas en petróleo y gas natural”.
Por otro lado, Petrotal suscribió su contrato de exploración y explotación de hidrocarburos el 1 de septiembre de 2005. Mientras que, Upland lo hizo el 21 de noviembre de 2007. Sus últimas modificaciones fueron en marzo de 2019 y en abril de 2023 respectivamente.
En los últimos 10 años, el número de contratos vigentes cayó de manera sostenida. De 66 contratos totales en 2015 hasta 28 en 2025.
Justamente, fueron los contratos de exploración que sufrieron el mayor descenso, de 41 contratos vigentes en 2015 a solo 5 al cierre del año pasado.
Para Gamio, esta brecha responde a la falta de seguimiento de las políticas públicas en el sector energético y la inestabilidad política que afecta la predictibilidad jurídica de las inversiones a largo plazo.
“El cambio constante de gobiernos y de ministros nos ha pasado factura también. En pocas palabras, hemos dejado de trabajar con la intensidad y con el orden y el planeamiento que necesita el país”, indicó.
Reservas
Según el último libro de Recursos de Hidrocarburos elaborado por el MINEM, desde el 2013 hasta el 2024, las reservas de gas natural tuvieron una tendencia decreciente, y cayeron un 63%.
La cartera de Energía y Minas advirtió que esto se debe a la “carente entrada de nuevos proyectos de gas” y esperan que para el 2026 ingresen nuevas reservas “de acuerdo con los planes de desarrollo del Lote 58” en la selva sur.
Es así como, las reservas probadas desde su pico de 16 TCF (billones de pies cúbicos) en 2016 cayó a solo 7 TCF en 2024. Esto es clave porque estas reservas representan los volúmenes de gas natural con certeza razonable de recuperación comercial tras estudios geológicos y de ingeniería. Según estándares internacionales, hay un 90% de probabilidad de éxito en su extracción.
Sin embargo, según el último boletín estadístico sobre gas natural del Organismo Supervisor de la Inversión en Energía y Minería (Osinergmin), las reservas del Lote 88, 57 y 56 tienen una vida útil hasta el 2047.
Para Suamy Pérez, el escenario de las reservas del gas natural es una “vulnerabilidad muy fuerte” por falta de proyectos de exploración y el consumo creciente de este recurso.“
Si se quiere alargar estos años que se tiene de gas, se necesita explorar otros lotes que pueden estar alrededor del Lote 88 u otros. Pero solo hay 5 contratos y en menos de 15 años no creo que otro lote vaya a tener todo el desarrollo de ingeniería”, advirtió.
Emergencia
En cuanto a la reciente emergencia, Pérez señala que responde a que TGP maneja un único ducto que llega a Pisco y Lurín, donde recién empieza la etapa de distribución por concesiones con empresas como Cálidda y Contugas entre otras.
“El transporte de gas natural se da por ductos, y en el Perú solo hay un ducto que sale de Camisea y se viene hasta la costa del país. Entonces, el ducto lo tiene administrado TGP. Ya hubo proyectos, ya hubo iniciativas de que se necesita ampliar el ducto, se necesita hacer otro ducto para poder seguir extrayendo el gas”, indicó.
Gamio y Pérez coinciden en que el transporte de gas natural es uno de los eslabones más débiles del sistema energético peruano. Pérez advierte que en más de 20 años no se ha construido un segundo o tercer ducto y Gamio exhortó a mejorar los planes de contingencia que es “una tarea en conjunto” entre el Estado, el MINEM, Osinergmin y TGP.





