JNE organizó fiesta privada para observadores internacionales tres días antes de las elecciones. Foto: Composición GEC.
JNE organizó fiesta privada para observadores internacionales tres días antes de las elecciones. Foto: Composición GEC.

Tres días antes de la primera vuelta de las Elecciones Generales 2026, el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) organizó una fiesta privada en una hacienda de Surco para agasajar a los observadores internacionales que habían llegado a Lima para supervisar el proceso electoral.

El evento, pagado con dinero de los peruanos, incluyó show en vivo, caballos de paso, danzantes, jarana criolla, buffet y bar abierto. El costo del evento fue superior a los S/25 mil.

La situación revelada por Panorama que causa cuestionamientos sobre este proceso en los comicios del 12 de abril.

Las imágenes, captadas por cámaras de videovigilancia, muestran que a las 7:34 de la noche del jueves 9 de abril la velada ya empezaba. Muchos de los asistentes llegaron en vehículos del Estado y en la entrada efectivos policiales custodiaban el acceso al local.

Sucede que a inicios de abril, varios representantes de organismos internacionales llegaron a Lima y se convirtieron en los veedores. Se trata de supervisores que fiscalizan un proceso electoral para apoyar la democracia y la justicia en las elecciones.

FIESTA PRIVADA

Sin embargo, la noche del jueves 9 de abril, el sentido de imparcialidad queda en duda, pues 100 personas vivieron la recepción de la actividad, la cual tuvo un costo superior a los S/25 mil soles.

Entre los presentes estaban Roberto Burneo, presidente del JNE; Carmen Velarde, jefa de Reniec; Gina Salazar, gerente general del JNE; José Pérez, director oficial de Cooperación; Luisa Fernan, directora de Estudios y coordinadora territorial del JNE; y funcionarios de la ONPE. Es decir, fiscalizadores y fiscalizados, sentados a la misma mesa, tres días antes de los comicios.

La propia gerente general del JNE, Gina Salazar, confirmó la presencia de funcionarios de los tres organismos electorales y reconoció que Roberto Burneo debía estar presente porque era el anfitrión. “Si bien no es una actividad oficial dentro del cronograma de capacitación, permite intercambiar comentarios de los representantes internacionales”, justificó en Panorama.

El problema va más allá del gasto. Los observadores que esa noche disfrutaron de la jarana criolla eran los mismos que días después emitirían sus informes sobre el proceso electoral. En detalle, dos de ellos advierten que sí se constataron demoras en la primera vuelta: mesas que no se instalaron a tiempo, el material electoral llegó tarde y reconocieron el aplazamiento de votación en 13 locales. No obstante, tras la evaluación, afirmaron que las elecciones estuvieron “bien organizadas”.

Para Eduardo Herrera, director de la Defensoría Nacional Anticorrupción, el sentido de esta reunión es claro y preocupante. "Es fiscalizar que las cosas se hagan bien, que se tengan las condiciones mínimas y las acciones no estén parcializadas. Esto es una cachetada a la población”, apuntó.