Cuestionó propuestas como convertir al INPE en una superintendencia.
Cuestionó propuestas como convertir al INPE en una superintendencia.

Tras la renuncia irrevocable de Iván Paredes a la jefatura del Instituto Nacional Penitenciario (INPE), el exjefe de dicha institución, Leonardo Caparrós, sostuvo que el relevo de autoridades no solucionará los problemas estructurales del sistema penitenciario.

En declaraciones a Canal N, indicó que la dimisión habría sido aceptada por el Ejecutivo para disminuir los cuestionamientos en el Congreso, y recordó que sobre Iván Paredes existían denuncias previas por presuntas contrataciones irregulares y la supuesta retención indebida de 80 mil soles, antecedentes que -según afirmó- debieron motivar su salida con anterioridad.

Leonardo Caparrós señaló que el nuevo jefe del INPE debe tener un perfil eminentemente de gestión pública, con capacidad de ejecución y respaldo político y presupuestal del Ministerio de Justicia y del Ministerio de Economía y Finanzas. Si bien consideró importante el conocimiento del sistema penitenciario, precisó que este puede fortalecerse con asesoría técnica.

Asimismo, cuestionó propuestas como convertir al INPE en una superintendencia, al advertir que sin una estructura definida ni recursos suficientes, dicho cambio sería solo formal.

En cuanto a las reformas prioritarias, el exfuncionario destacó la necesidad de fortalecer la gestión del personal, reforzar la oficina de asuntos internos, implementar controles patrimoniales y evaluar controles externos en los accesos a los penales para frenar el ingreso de objetos ilícitos.

El exjefe del INPE también subrayó la urgencia de reducir el hacinamiento mediante la reactivación de la clasificación penitenciaria, la reapertura de penales transitorios y la construcción de nuevas instalaciones, con un plan que permita disminuir la población penitenciaria en unas 10 mil personas a través de nuevas plazas, grilletes electrónicos y revisión de sentencias.

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