La adquisición de 24 aviones de combate caza modelo F-16 Block 70 generó ayer una grave crisis en el Gabinete, que acabó con las renuncias de dos ministros pero, lo que es peor, con el presidente José Balcázar desautorizado por los propios integrantes del Poder Ejecutivo.
El presidente había señalado días antes que la compra se había suspendido, pero eso no era cierto.
Ayer, el canciller Hugo de Zela y el ministro de Defensa Carlos Díaz-Dañino renunciaron y acusaron a Balcázar de haber mentido con el anuncio que el contrato firmado el lunes 20 de abril con la empresa estadounidense Lockheed Martin no se había realizado.
De Zela señaló que Balcázar mintió públicamente al afirmar que los contratos no estaban firmados, pese a que el propio ministro de Defensa le comunicó personalmente su suscripción.
“El señor Balcázar ha estado saliendo en medios a decir que los contratos no estaban firmados. Eso es una mentira flagrante”, afirmó el excanciller a RPP Noticias.
Por su parte, Díaz-Dañino sostuvo que con la firma del contrato, actuó conforme a la legalidad vigente porque ningún funcionario puede paralizar un proceso de contratación solo de palabra, sin un acto jurídico formal.
Respuesta de Balcázar
Tras las renuncias ministeriales y las acusaciones, Balcázar se vio obligado a dar su versión.
Para ello, dio un improvisado mensaje a la nación. En él indicó que “tergiversaron” sus declaraciones sobre la celebración del contrato militar y refirió que esta negociación proviene de mandatos anteriores.
“Han tergiversado declaraciones mías, que es necesario aclarar al país. Nosotros lo que estamos diciendo y hemos dicho siempre es que la compra de los aviones F- 16 se postergase para ser pagados en el próximo gobierno, que salga de las elecciones normales que están en curso”, subrayó.
Además, reiteró que la Fuerza Aérea del Perú (FAP) lideró las conversaciones técnicas de forma secreta.
A los pocos minutos, el presidente del Consejo de Ministros (PCM), Luis Enrique Arroyo Sánchez, emitió un comunicado oficial en el que respaldó el proceso de adquisición.
El premier sostuvo que el Consejo de Seguridad y Defensa Nacional acordó la compra de los F-16 para la Fuerza Aérea del Perú y que esa decisión es de naturaleza estratégica.
“Le corresponde al Ejecutivo cumplir y hacer cumplir los acuerdos emitidos por este órgano rector”, reza el documento.
Arroyo Sánchez indicó que el gobierno venía cumpliendo con todos los compromisos asumidos según el cronograma del contrato de compra-venta, con el fin de evitar incumplimientos contractuales que se traduzcan en penalidades y perjudiquen la imagen del país.
En resumen, el contrato se firmó el lunes pero Balcázar quiso negar el acuerdo. Incluso ayer, el Ministerio de Economía y Finanzas informó que ejecutó la transferencia de $462 millones correspondiente al primer hito del contrato suscrito entre el Estado peruano y la empresa Lockheed Martin para la compra de las aeronaves.
Añadieron que “negar la transferencia iba a ocasionar penalidades significativas, controversias internacionales y un serio deterioro de la credibilidad del país frente a sus socios estratégicos”.
Proceso de compra
No se entiende la postura de Balcázar por todo lo que precedió a la adquisición, una decisión de Estado que involucró al Congreso, al Ejecutivo de varias administraciones y a él mismo.
En 2025, el Congreso aprobó en la Ley de Endeudamiento por 2,000 millones de dólares para la compra, y el 31 de diciembre de ese año se concertó la operación financiera del primer tramo.
En 2026, el Congreso aprobó 1,500 millones adicionales en una nueva Ley de Endeudamiento.
En febrero de este año, el Consejo de Seguridad y Defensa Nacional, integrado por diez miembros y presidido por el jefe de Estado, aprobó por acuerdo de ley la adquisición directa a Estados Unidos.
Posteriormente, el presidente Balcázar firmó el Decreto Supremo N.° 001, que habilitó la modalidad de compra por secreto militar.
Incluso, la Contraloría revisó el expediente entre el 9 de marzo y el 7 de abril, emitiendo una opinión favorable.
El lunes 20, vencidos los plazos legales, los funcionarios de la FAP suscribieron los contratos.
Ayer, entre tanto, vencía el plazo para el primer desembolso, que el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) no tuvo más que ejecutar.
Entre tanto, para despejar dudas, el embajador de Estados Unidos, Berny Navarro, confirmó que el pago fue realizado ayer.
“Me enteré por la radio que ya el dinero fue desembolsado a la compañía Lockheed Martin, así que sí hay confirmación”, afirmó.
Navarro destacó que los primeros 12 aviones F-16 Block 70 llegarán entre 2029 y 2030, previo a un proceso de capacitación de pilotos, mecánicos e ingenieros, y de adecuación de instalaciones.
El diplomático subrayó que el Perú será el único país de la región en contar con esa configuración.
“No hay ningún país en la región que tenga los F-16 bloque 70. El Perú va a tener los aviones más avanzados de la región”, precisó.
Asimismo, la Embajada de Estados Unidos en Lima precisó que, el 14 de abril, Lockheed Martin fue notificado por escrito de su selección, que el 17 de abril estaba programada una firma técnica y una firma ceremonial.
Pero el equipo estadounidense se enteró también de la postergación a través de la radio nacional.
Fue allí que ardió Troya.
Impacto geopolítico
Al respecto, el excanciller Luis González-Posada calificó la crisis como un “caos absoluto” en el gobierno. Sostuvo que Balcázar, al no emitir un documento oficial suspendiendo la compra, generó un vacío que derivó en la renuncia de dos ministros.
“Usted nunca hace un anuncio de esa naturaleza si es que no ha cerrado todo el circuito interior de la compra, lo que involucra a varios ministerios”, afirmó.
González-Posada agregó que esta demora “nos presenta como un país débil, contradictorio, errático, poco serio, que da marchas y contramarchas”.
Por su parte, el también excanciller Miguel Rodríguez Mackay advirtió que lo que está en juego va mucho más allá de dos docenas de aviones, como el estatus de aliado importante No-OTAN, la relocalización de la Base Naval del Callao y el acercamiento comercial con Washington.
“Estamos perdiendo, estamos derrochando una enorme oportunidad geopolítica para el Perú“, afirmó.
Rodríguez advirtió que los lazos entre el Perú y Estados Unidos atraviesan un momento crítico que puede derivar en un deterioro irreversible.
“Me preocupa mucho lo que viene porque las relaciones con Estados Unidos están enfriadas y me preocupa que se terminen congelando”, señaló.





