(Foto: Facebook de Roberto Sánchez)
(Foto: Facebook de Roberto Sánchez)

Los candidatos presidenciales Keiko Fujimori (Fuerza Popular) y Roberto Sánchez (Juntos por el Perú) continúan con su estrategia de campaña de cara a la segunda vuelta.

Si por un lado, la lideresa “naranja” apuesta por conversaciones con antiguos rivales del mismo espectro ideológico, como el expresidente Pedro Pablo Kuczynski, el radical de izquierda se ha decantado por convertirse en un imitador grosero del expresidente Pedro Castillo. Esa parece ser su única estrategia de campaña.

Una cadena de hechos, que pasamos a describir, revelan que la idea de ser un clon del golpista ya es chocante para el electorado.

Performance

Con sombrero chotano, rodeado de familiares y viejos cuadros castillistas, Sánchez intenta emular al outsider que el sentenciado exmandatario representó en la campaña de 2021.

Para ello, Juntos por el Perú, partido político con el que aspira al Sillón de Pizarro, inició la denominada “Ruta castillista”. Este recorrido proselitista se inició en febrero en la ciudad de Chota, Cajamarca, de la que Castillo Terrones es oriundo. Esa región no representa poco para el actual congresista y candidato, pues fue allí donde obtuvo su mayor número de votos (266,860).

Hasta la fecha, se ha presentado en Junín, Huánuco, Pasco, Amazonas, Ayacucho, Huancavelica, Apurímac, Madre de Dios, Arequipa, Cusco, Puno, Tacna y Piura. En su mayoría, estos lugares fueron bastiones para el ascenso de Castillo en las elecciones de 2021, tanto en primera como en segunda vuelta.

En Lima, Puente Piedra, San Juan de Miraflores, Ventanilla, Pachacútec y la Provincia Constitucional del Callao el 4 de han sido el centro de su periplo.

En cada punto del recorrido, Sánchez, actual congresista de Juntos por el Perú-Voces del Pueblo-Bloque Magisterial, llegó casi personificado como el exdignatario. Un sombrero chotano y una camisa blanca, sumado al discurso semejante entre ambos, lo acompañaron en cada una de sus presentaciones.

“Yo lo uso con respeto porque significa la reivindicación de un pueblo que se siente marginado en este régimen político económico que no lo representa”, ha explicado Sánchez sobre el uso del citado sombrero en diálogo con Exitosa.

Lo que no dijo fue que el propio Castillo dejó de usar esa prenda a menos de un año de su gobierno (febrero del 2022).

Compañías

La campaña de Roberto Sánchez no solo está plagada de gestos alusivos a Castillo, también goza del respaldo de los familiares y aliados del expresidente.

Por ello, el hermano y la cuñada del exmandatario, Yennifer Paredes y José Castillo, en dicho orden, se sumaron a las aspiraciones de Juntos por el Perú (JP) con sus respectivas candidaturas.

El primero obtuvo una curul en la Cámara de Senadores, mientras que la también hija putativa del sentenciado expresidente fue la más votada de JP para integrar la Cámara de Diputados. Paredes, además, participa activamente en eventos proselitistas. La última aparición que tuvo fue el sábado 9 de mayo, en Huaycán (Ate), junto a Sánchez Palomino.

Otros familiares de Castillo también se sumaron a la campaña. “Hoy hago un llamado a la juventud y al pueblo a creer en un país con más oportunidades, más justicia y más futuro. También me tomo un momento para agradecer al doctor (José) Domingo Pérez (exfiscal) por asumir la justicia política y legal para agilizar la libertad de mi padre”, sostuvo a través de Facebook Arnold Castillo, hijo del exmandatario, un mes atrás.

Un tercer hecho de esta burda imitación es la participación en la campaña de Sánchez de los exministros castillistas Walter Ayala (Defensa) –acérrimo impulsor del indulto a Castillo–, Anahí Durand (Mujer y Poblaciones Vulnerables), Hernando Cevallos (Salud) e Iber Maraví (Trabajo). Este último, dirigente del Conare Movadef –brazo legal de Sendero Luminoso–.

Cada uno de ellos sumó a la campaña de Sánchez desde la primera vuelta, a través de entrevistas o propaganda en redes sociales. Cevallos, además, es virtual senador por JP.

Cambios

Un cuarto hecho acaba de consagrarse con el anuncio de que Pedro Francke (Economía) y Manuel Rodríguez Cuadros (exresentante del Perú ante la ONU) serán parte del equipo técnico de Sánchez. Ambos integraron el régimen de Castillo.

La aparición de estos dos últimos llama la atención por la forma en la que se alejaron de sus antiguos puestos en la gestión del entonces Jefe de Estado.

Francke le dijo a Canal N en 2022 que el mandato de Castillo era “un gobierno sin rumbo”.

Una perspectiva que no cambiaría poco después. En una columna publicada en 2024, en el semanario “Hildebrandt en sus Trece”, el economista aseveró que Castillo “no mostraba compromiso alguno en la lucha contra la corrupción”. A dicha situación le atribuyó su renuncia al cargo.

Una historia similar se vivió con Rodríguez Cuadros, quien renunció tras el golpe de Estado de Castillo el 7 de diciembre del 2022, una medida que catalogó como “una ruptura del orden democrático constitucional” en una misiva enviada al canciller César Landa.

“En conformidad con la cláusula democrática contenida en el artículo 69 de la Ley del Servicio Diplomático de la República, mis convicciones y valores democráticos, presento mi renuncia irrevocable”, indicó.

La misma ruta

Un quinto elemento de esta forzada comunión son los planes de gobierno presentados por Perú Libre (PL) en 2021 y Juntos por el Perú (JP) en 2026.

Las semejanzas van más allá de la tendencia ideológica pues, a lo largo de cada una de ellas, se encuentran casi las mismas redacciones o palabras clave.

Sobre el modelo económico, ambos apuntan que el “modelo neoliberal”, supuestamente aplicado en el país, propagó un “terreno de desigualdad y precariedad” (PL) y la creación de condiciones de “inseguridad, desconfianza institucional y fractura social” (JP).

Además, tienen como propuesta central el cambio de la Constitución de 1993, a la que consideran ilegítima. Para PL, es urgente la “convocatoria a un referéndum constituyente”, mientras que JP tiene como primer eje estratégico el “Retorno a la democracia y Nueva Constitución”, proponiendo igualmente el “impulso a una Asamblea Constituyente”.

Ambos planes descalifican a la actual Constitución, con más de cien modificaciones a la fecha, por considerarla fruto de un “golpe de Estado”.

También coinciden en una “economía mixta”, en la que el Estado incremente su rol regulador, así como en la imposición de impuestos a las grandes riquezas o “sobreganancias”.