Este jueves, el Ejecutivo modificó el Reglamento de la Ley del Servicio Militar para reforzar el control sobre la inscripción de los jóvenes en el Registro Militar. Con el nuevo Decreto Supremo N.° 018-2025-DE, todo ciudadano peruano deberá inscribirse desde que cumple 17 años y antes de cumplir 18.
Aquellos que incumplan la disposición o no lo hagan dentro de ese plazo pasarán a ser considerados “omisos a la inscripción”, una condición que genera sanciones y obliga a regularizar su situación ante las Fuerzas Armadas.
¿Qué pasa si un joven es declarado omiso?
Los ciudadanos que no se inscriban dentro del plazo legal deberán regularizar su situación pagando una multa equivalente al 5 % de la Unidad Impositiva Tributaria (UIT) vigente al momento del pago.
Sin embargo, la norma establece que quienes decidan cumplir con el Servicio Militar Acuartelado dentro del tiempo que fija la ley podrán quedar exonerados de la multa, lo que convierte al servicio en una vía directa para levantar la condición de omiso.
¿Cómo realizar la inscripción?
La inscripción en el Registro Militar es gratuita y obligatoria. Puede realizarse de dos maneras:
- De forma virtual, a través de la plataforma habilitada por el sector Defensa.
- De manera presencial, en las oficinas de registro del Ejército, la Marina o la Fuerza Aérea, presentando únicamente el DNI.
Este registro permite al Estado mantener un padrón actualizado de los peruanos en edad militar y, al mismo tiempo, habilita al ciudadano a postular voluntariamente al Servicio Militar.
Beneficios para quienes culminen el servicio
La modificación del reglamento también refuerza los beneficios para quienes completan el Servicio Militar Acuartelado. Entre ellos figura el acceso a capacitaciones técnicas orientadas a mejorar sus oportunidades laborales, especialmente en actividades vinculadas al transporte terrestre y acuático, a través de convenios gestionados por el Ministerio de Defensa.
Con este cambio normativo, el Ejecutivo busca cerrar los vacíos en el registro de jóvenes en edad militar y ordenar el sistema de inscripción, evitando que miles de ciudadanos queden fuera del padrón oficial. La figura del “omiso” se convierte así en un mecanismo de presión legal para asegurar que todos los jóvenes cumplan con este deber cívico.





