Durante las vacaciones, la mayor exposición al sol, al agua y a dispositivos electrónicos incrementa el riesgo de irritaciones e infecciones oculares en la población infantil.
Durante las vacaciones, la mayor exposición al sol, al agua y a dispositivos electrónicos incrementa el riesgo de irritaciones e infecciones oculares en la población infantil.

El verano es una etapa de descanso y recreación para los niños, pero también puede convertirse en un periodo de riesgo para su salud visual si no se adoptan medidas de protección adecuadas. Así lo advirtió el Raúl Swayne, especialista en oftalmopediatría de Oftálmica Clínica de la Visión.

Según explicó, prácticas habituales en esta temporada —como la exposición prolongada al sol, el contacto con agua de piscinas y playas, el uso excesivo de pantallas y la permanencia en ambientes con aire acondicionado— pueden provocar irritaciones, infecciones y problemas visuales en los niños.

Exposición al sol y al agua sin protección

Uno de los errores más comunes es permitir que los menores se expongan al sol sin protección ocular. “La radiación solar puede generar desde irritaciones leves hasta lesiones más severas, como queratitis o conjuntivitis, sobre todo cuando los niños pasan varias horas en playas o piscinas sin gafas adecuadas”, señaló el especialista.

Asimismo, el cloro de las piscinas puede causar ardor y enrojecimiento ocular, mientras que una piscina contaminada incrementa el riesgo de infecciones. Por ello, se recomienda el uso de gafas de sol con protección UV y lentes de natación durante las actividades acuáticas.

Aire acondicionado y resequedad ocular

El uso constante de aires acondicionados a temperaturas muy bajas también afecta la superficie ocular. De acuerdo con el Dr. Swayne, esta práctica puede provocar resequedad, inflamaciones y síntomas de ojo seco adquirido, incluso en niños.

Regular la temperatura y evitar exposiciones prolongadas en ambientes cerrados ayuda a reducir estos efectos adversos.

Lentes de contacto y deportes de verano

Respecto a los lentes de contacto, el especialista recordó que la Academia Americana de Oftalmología los recomienda, en general, a partir de los 8 años, siempre bajo supervisión de los padres. Además, advirtió que no deben compartirse ni utilizarse en piscinas o playas.

Para la práctica de deportes de verano, se aconseja el uso de lentes de protección, especialmente en actividades con riesgo de impacto o exposición al agua.

Uso excesivo de pantallas en vacaciones

Durante el periodo vacacional, muchos padres flexibilizan el uso de televisores, celulares, tabletas y computadoras. Sin embargo, el uso excesivo de pantallas puede causar fatiga visual, dolores de cabeza y visión borrosa, e incluso favorecer el desarrollo de errores refractivos como la miopía.

El especialista recomendó que los niños de 0 a 2 años no usen pantallas, y que en los mayores el tiempo de exposición se limite a una o dos horas diarias, con pausas visuales y supervisión constante.

Prevención y supervisión, claves del cuidado visual

Finalmente, el Dr. Swayne enfatizó que el cuidado de la salud visual infantil durante el verano depende en gran medida de la prevención y la supervisión de los padres.

“Adoptar hábitos simples y constantes permite evitar complicaciones oculares y proteger el adecuado desarrollo visual de los niños”, concluyó.