En América Latina, cada vez más hombres están replanteando la manera en que ejercen la paternidad. Diversos estudios y tendencias sociales muestran un cambio progresivo hacia una participación más activa en la crianza, más allá del rol tradicional de proveedor económico.
En el marco del Día del Padre, especialistas señalan que esta transformación representa uno de los cambios culturales más importantes de las últimas generaciones, especialmente en la forma en que los padres se relacionan emocionalmente con sus hijos.
“El modelo tradicional presentaba al hombre principalmente como proveedor económico y poco involucrado emocionalmente en la crianza. Actualmente, muchos padres buscan participar de manera más activa y saludable en la vida de sus hijos e hijas, no solo desde lo económico, sino también desde el acompañamiento afectivo y el cuidado diario”, explica Katiuska Aliaga, coordinadora de la Carrera de Psicología de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC).
Los patrones de crianza aprendidos pueden repetirse
A pesar de los cambios sociales, romper con los modelos de crianza recibidos durante la infancia no siempre resulta sencillo.
Las experiencias vividas dentro del entorno familiar suelen influir en la forma en que los adultos ejercen la paternidad, reproduciendo comportamientos, creencias o estilos educativos que fueron aprendidos durante la niñez.
Según la especialista, identificar estos patrones constituye el primer paso para construir relaciones más saludables con los hijos.
Cuatro señales de que podrías estar repitiendo la crianza que recibiste
1. Te cuesta expresar afecto o hablar de emociones
Durante décadas, muchos hombres crecieron bajo la idea de que expresar tristeza, miedo o vulnerabilidad era una señal de debilidad.
Si actualmente resulta difícil demostrar cariño, hablar de sentimientos o reconocer emociones frente a los hijos, podría tratarse de un patrón aprendido durante la infancia.
2. Recurres al castigo antes que al diálogo
Las crianzas excesivamente autoritarias suelen influir en la forma de ejercer la autoridad durante la adultez.
Cuando la reacción inmediata ante un error es el castigo o la imposición, los especialistas recomiendan reflexionar sobre alternativas basadas en la escucha, la empatía y el establecimiento de límites respetuosos.
3. Crees que tu principal función es proveer económicamente
Aunque garantizar el sustento económico continúa siendo una responsabilidad importante, la presencia emocional también cumple un papel fundamental en el desarrollo infantil.
Compartir tiempo, acompañar, escuchar y participar activamente en la vida cotidiana de los hijos son formas de cuidado igualmente valiosas.
4. Te cuesta validar las emociones de tus hijos
Expresiones como “no es para tanto”, “deja de llorar” o “tienes que ser fuerte” pueden transmitir el mensaje de que ciertas emociones no deberían manifestarse.
La validación emocional permite que los niños desarrollen confianza, seguridad y una comunicación más abierta con sus padres.
Cómo fortalecer el vínculo con los hijos
De acuerdo con Aliaga, las acciones más significativas suelen encontrarse en las experiencias cotidianas.
Dedicar tiempo de calidad, interesarse genuinamente por las vivencias de los hijos, escuchar sin juzgar y participar activamente en su desarrollo son prácticas que contribuyen a fortalecer el vínculo afectivo.
“Cuando un niño siente que puede expresar lo que le pasa con confianza y seguridad de que será comprendido y no será juzgado, desarrolla una relación más cercana y saludable con sus padres”, afirma la especialista.
La importancia de la comunicación emocional
La comunicación emocional desempeña un papel clave en el bienestar de niños y adolescentes.
Los hijos aprenden observando el comportamiento de sus padres, por lo que la forma en que estos expresan emociones, enfrentan conflictos y construyen relaciones se convierte en un referente para su desarrollo.
Para la especialista de la UPC, una paternidad saludable no implica alcanzar la perfección, sino mantener una disposición constante para cuestionar prácticas heredadas y construir nuevas formas de relacionarse.
“La crianza debe estar basada en la conexión emocional, la empatía y el respeto. Validar las emociones, acompañar el desarrollo de los hijos y establecer límites claros desde el amor ayuda a formar niños más seguros y emocionalmente saludables”, concluye.





