Las fosas nasales cumplen un rol fundamental en la defensa del organismo frente al resfriado común y pueden influir directamente en la gravedad de la enfermedad, según una investigación científica que analizó el comportamiento del tejido nasal humano durante infecciones por rinovirus.
El estudio fue realizado por científicos de la Facultad de Medicina de la Universidad de Yale, en Estados Unidos, y sus resultados fueron publicados este lunes en la revista científica Cell Press Blue.
Tejido nasal humano cultivado en laboratorio
Para observar con precisión lo que ocurre en las fosas nasales durante una infección, los investigadores desarrollaron un modelo de tejido nasal humano cultivado en laboratorio a partir de células madre. Estas fueron cultivadas durante cuatro semanas, permitiendo que se diferenciaran en un tejido con características similares al revestimiento real de las fosas nasales y las vías respiratorias.
Este tejido incluyó células productoras de moco y células con cilios, estructuras similares a pequeños pelos que ayudan a limpiar las vías respiratorias.
“Este modelo refleja las respuestas del cuerpo humano con mucha más precisión que las líneas celulares convencionales utilizadas para la investigación virológica”, explicó Ellen Foxman, líder del estudio.
Interferones: la clave para frenar al virus
El análisis permitió observar cómo miles de células nasales responden de forma coordinada cuando detectan la presencia del rinovirus, la causa más frecuente del resfriado común. Al identificar al virus, las células activan la producción de interferones, proteínas que bloquean la entrada y replicación viral.
Si esta respuesta ocurre con rapidez, el virus no logra propagarse. Sin embargo, cuando los científicos bloquearon experimentalmente esta defensa, el rinovirus infectó muchas más células, provocando daños severos e incluso la muerte del tejido cultivado.
Cuando la respuesta se desborda
El estudio también identificó que, cuando la replicación viral aumenta, se activan otros mecanismos defensivos que pueden resultar perjudiciales. Entre ellos, una producción excesiva de moco y un aumento de la inflamación, que en algunos casos puede generar complicaciones respiratorias en los pulmones.
Estas respuestas, señalan los investigadores, podrían convertirse en objetivos terapéuticos para controlar mejor las infecciones por rinovirus y promover defensas antivirales más equilibradas.
Implicancias para futuras terapias
Los autores subrayan que los resultados refuerzan la idea de que la respuesta del organismo, más que las características propias del virus, es determinante en la aparición y gravedad de la enfermedad.
“Centrarse en los mecanismos de defensa es una vía apasionante para desarrollar nuevas terapias”, concluyó Foxman, aunque advirtió que se requieren más investigaciones, ya que los organoides utilizados no contienen todos los tipos celulares presentes en el cuerpo humano.





