La etapa de la adolescencia está marcada por la búsqueda de identidad, pertenencia y validación social. En ese contexto, los adolescentes pueden ser vulnerables a malas influencias que los lleven a adoptar conductas de riesgo, comportamientos antisociales o incluso al consumo de sustancias. Así lo advirtió Giovana Hernández, psicóloga de la Universidad Católica Sedes Sapientiae (UCSS), quien explicó los factores que incrementan esta vulnerabilidad y ofreció estrategias para prevenirla.
“La baja autoestima, los problemas familiares, el deseo de encajar en un grupo y la falta de habilidades para tomar decisiones pueden empujar a un adolescente a seguir malas compañías”, explicó la especialista. Además, señaló que la presión social, la exposición a redes sociales con ideales poco saludables y la ausencia de orientación o supervisión familiar son detonantes comunes.
Estas influencias, según Hernández, no solo pueden afectar el comportamiento inmediato, sino también tener consecuencias a largo plazo en el desarrollo emocional del joven. “La presión constante para ajustarse a un grupo y la exposición a comportamientos destructivos pueden generar ansiedad, depresión, inseguridad y dificultad para construir una identidad emocionalmente saludable”, indicó.
Entre las señales de alerta que pueden evidenciar que un adolescente está bajo una influencia negativa, la especialista menciona:
- Cambios en el círculo de amistades
- Aislamiento social o distanciamiento familiar
- Irritabilidad, agresividad o tristeza repentina
- Bajo rendimiento escolar
- Pérdida de interés por actividades antes disfrutadas
- Participación en conductas riesgosas
Frente a ello, Hernández enfatiza la importancia de fortalecer factores protectores como la autoestima, la comunicación asertiva y los valores. “La autoestima es clave. Un adolescente que cree en sí mismo tendrá mayor capacidad para resistir la presión social y actuar conforme a sus propios principios”, sostuvo.
Para prevenir que los adolescentes caigan en malas influencias, la psicóloga recomienda a los padres:
- Fomentar una comunicación abierta y honesta
- Establecer límites claros y consistentes
- Reforzar la autoestima, destacando logros y habilidades
- Construir una relación basada en la confianza
Finalmente, recalcó que la preparación emocional desde casa es vital: “Los adolescentes deben tener recursos internos para enfrentar influencias negativas. Si no se interviene a tiempo, podrían arrastrar estas dificultades hasta la adultez”.
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