Especialistas advierten que detectar a tiempo los cambios físicos tempranos permite evitar impactos en la salud emocional y el crecimiento de niñas y niños.
Especialistas advierten que detectar a tiempo los cambios físicos tempranos permite evitar impactos en la salud emocional y el crecimiento de niñas y niños.

La pubertad precoz es una condición que provoca la aparición anticipada de características físicas propias del desarrollo sexual.

En términos médicos, se considera pubertad precoz cuando:

  • En niñas, aparece antes de los 8 años.
  • En niños, antes de los 9 años.

Aunque en el Perú no existen estadísticas nacionales recientes sobre su incidencia, especialistas resaltan que la detección temprana es fundamental para prevenir efectos negativos en la salud física y emocional.

El inicio temprano de la pubertad puede afectar de manera importante el bienestar emocional y social de niñas y niños, generando problemas como ansiedad, baja autoestima o dificultades para relacionarse con otros”, explicó la doctora Nathaly Poma, gerente médico de Adium Perú.

Impacto físico y emocional en niñas y niños

Los menores que presentan pubertad precoz pueden experimentar dificultades tanto físicas como psicológicas.

En el aspecto físico, esta condición puede provocar:

  • Disminución de la estatura final, debido al cierre prematuro de los cartílagos de crecimiento.
  • Mayor riesgo de desarrollar enfermedades metabólicas en la adultez.

En el plano emocional y social, los menores pueden presentar:

  • Baja autoestima
  • Ansiedad
  • Cambios de comportamiento
  • Vergüenza o timidez
  • Riesgo de aislamiento social o burlas

Estas situaciones pueden generar una carga emocional significativa en niños y niñas que aún no están preparados para afrontar cambios corporales tempranos.

Signos de alerta que deben vigilar los padres

Los especialistas recomiendan prestar atención a ciertos cambios físicos o conductuales que pueden indicar pubertad precoz.

Entre los principales signos de alerta figuran:

  • Desarrollo mamario o testicular antes de la edad esperada
  • Aparición temprana de vello púbico o axilar
  • Olor corporal intenso
  • Crecimiento acelerado en talla
  • Cambios de humor o comportamiento
  • Menstruación antes de los 8 años (en niñas)
  • Aparición temprana de acné o maduración corporal acelerada

Identificar estos cambios a tiempo permite iniciar evaluaciones médicas y, de ser necesario, tratamientos oportunos.

Factores asociados y posibles causas

Diversos estudios han analizado los factores asociados a la pubertad precoz.

Un estudio transversal publicado en 2024 en la revista científica Frontiers in Pediatrics, que evaluó a 3,560 niños y niñas de entre 5 y 10 años en la provincia de Shandong (China), encontró una asociación entre el sedentarismo prolongado y el mayor riesgo de pubertad precoz en niñas, especialmente cuando se combina con alto tiempo frente a pantallas.

Los investigadores señalaron que la exposición prolongada a dispositivos electrónicos podría alterar la producción de melatonina, hormona que regula los ciclos biológicos vinculados al desarrollo puberal.

Sin embargo, los autores aclararon que el estudio evidencia asociación y no causalidad, por lo que se requieren investigaciones adicionales para confirmar estos hallazgos.

¿Qué hacer ante la sospecha de pubertad precoz?

Ante la presencia de signos sospechosos, especialistas recomiendan acudir a un endocrinólogo pediatra para una evaluación integral.

El diagnóstico puede incluir:

  • Estudios hormonales
  • Radiografías para determinar la edad ósea
  • Evaluaciones clínicas especializadas

En algunos casos, el tratamiento médico puede ayudar a regular la progresión puberal, protegiendo tanto la salud física como el bienestar emocional del menor.

Hablar de pubertad no debería ser un tabú. Debemos empoderar a padres y cuidadores para que observen, pregunten y busquen ayuda profesional sin miedo ni estigma”, enfatizó la doctora Nathaly Poma.

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