Con la llegada del verano aumentan las actividades al aire libre, como las visitas a la playa y la piscina. Sin embargo, la exposición prolongada al sol sin protección puede provocar quemaduras solares, lesiones dolorosas que dañan la piel y elevan el riesgo de envejecimiento prematuro y cáncer de piel.
El doctor Carlos Sordo, especialista de la Clínica Ricardo Palma, comparte recomendaciones clave para prevenirlas y saber cómo actuar ante una exposición excesiva a los rayos ultravioleta.
1. El bloqueador no se aplica a última hora
El fotoprotector debe colocarse al menos 20 minutos antes de exponerse al sol, para permitir su adecuada absorción. Una vez en la playa o piscina, es indispensable reaplicarlo cada dos horas, ya que el sudor, el agua y el roce reducen su efectividad.
Zonas como el rostro, cuello, orejas y pies suelen olvidarse y deben protegerse de forma especial.
2. Mayor protección para los niños
La piel de los niños es más sensible y delicada, por lo que se recomienda utilizar bloqueadores con FPS 50+, preferentemente fotoprotectores minerales.
La exposición solar sin protección durante la infancia incrementa el riesgo de quemaduras severas, daño acumulativo y enfermedades cutáneas en la edad adulta.
3. El efecto del agua en el bloqueador
Cada ingreso al mar o a la piscina puede reducir hasta en 30 % la eficacia del bloqueador solar. Si se permanece mucho tiempo en el agua, lo ideal es reaplicarlo cada hora, incluso si el producto indica que es resistente al agua.
4. Qué hacer ante una quemadura solar
Si aparece una quemadura solar, es importante actuar con cuidado:
- No reventar las ampollas, ya que pueden causar infecciones.
- Lavar la zona con abundante agua fría.
- En niños, los baños de inmersión ayudan a aliviar el calor y el dolor.
- Limpiar suavemente con jabones neutros, evitando exfoliantes o productos irritantes.
- Aplicar compresas frías de manzanilla dos o tres veces al día para calmar la piel.
Cuándo acudir al especialista
Las quemaduras solares pueden complicarse. Se recomienda acudir al dermatólogo si:
- El dolor persiste
- Las ampollas se rompen
- Aparece fiebre
- Hay secreciones o signos de infección
El tratamiento oportuno evita secuelas y favorece una recuperación adecuada.





