El ejercicio evoluciona hacia experiencias más lúdicas, digitales y accesibles que motivan a más personas a mantenerse activas dentro y fuera del gimnasio.
El ejercicio evoluciona hacia experiencias más lúdicas, digitales y accesibles que motivan a más personas a mantenerse activas dentro y fuera del gimnasio.

El inicio de 2026 marca un cambio en la manera en que las personas conciben el movimiento y el bienestar físico. De acuerdo con informes de tendencias fitness, el ejercicio ya no se limita a rutinas tradicionales, sino que se integra a experiencias dinámicas que combinan entretenimiento, tecnología y motivación.

Un reciente reporte del American College of Sports Medicine (ACSM) destaca que las aplicaciones de ejercicio, los dispositivos wearables y las experiencias digitales se han convertido en pilares para incentivar la actividad física, junto con un mayor enfoque en movilidad, ejercicios funcionales y programas inclusivos para distintos públicos.

Calentamientos interactivos y virales

Una de las expresiones más visibles de esta tendencia son los calentamientos interactivos, que se han viralizado en plataformas como YouTube y TikTok. Estos videos, que suman millones de reproducciones, proponen rutinas inmersivas que se asemejan a juegos o experiencias audiovisuales más que a ejercicios convencionales.

Las dinámicas combinan música, ritmo y movimientos guiados en tiempo real, generando una experiencia más atractiva. Para muchos usuarios, esta forma gamificada de activar el cuerpo mejora la circulación, eleva la temperatura muscular y reduce la percepción del esfuerzo inicial, facilitando el inicio de la actividad física.

La fuerza como pilar del fitness moderno

Si bien las actividades virales ayudan a activar el cuerpo, el entrenamiento de fuerza sigue siendo clave para consolidar los beneficios del ejercicio. Así lo señala Sergio Pérez, jefe del departamento técnico de Smart Fit.

Una de las tendencias más claras para 2026 es el crecimiento del fitness para personas mayores, un segmento que busca mantenerse activo, prevenir lesiones y conservar autonomía. El trabajo de fuerza mejora la movilidad, la estabilidad y la calidad de vida en esta etapa.

Además, el ejercicio de fuerza cumple un rol fundamental en el control del peso, al aumentar el gasto energético, preservar la masa muscular y favorecer un metabolismo más activo, complementando actividades cardiovasculares y recreativas.

Tecnología y constancia en el entrenamiento

El uso de aplicaciones móviles de ejercicio se consolida como una herramienta de apoyo clave. Plataformas como la Smart Fit App permiten acceder a rutinas guiadas, planificar entrenamientos y dar seguimiento al progreso, integrando la tecnología como aliada para mantener la constancia y complementar el entrenamiento presencial.

Ejercicio y salud mental

El impacto del ejercicio también se refleja en el bienestar emocional. Según datos del Ministerio de Salud (MINSA), las personas que realizan actividad física de forma regular tienen 26 % menos probabilidades de presentar depresión, y en quienes ya la padecen, el movimiento ayuda a reducir hasta en 45 % el riesgo de recaídas.

“Estas tendencias confirman que estar en movimiento es la verdadera tendencia global. Incluso comenzar el día con algo de actividad ya representa un aporte para el cuerpo”, concluye Pérez.

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