• Peru Quiosco
  • Política
  • Perú
  • Mundo
  • Deportes
  • Economía
  • Espectáculos
  • Tendencia
  • Videos
Últimas noticias

El Perú, el Frontón y Willy Gómez

Gómez describe la fragmentación física: huesos, cenizas, rostros desfigurados.
Gómez describe la fragmentación física: huesos, cenizas, rostros desfigurados.

Bethoven Medina

Actualizado el 19/07/2026, 11:38 a.m.

Analizar la poesía de Willy Gómez Migliaro (Lima,1968) y en particular un poemario tan denso, doloroso y necesario como “El Frontón” (Arteidea, 2025), es un acto civil e histórico y de estética fascinante. Este libro no es solo un objeto lírico; es un memorial de voces, un espacio de resistencia contra el olvido y una de las obras más destacadas de la poesía peruana sobre las secuelas de la violencia política. Por el título y localización, nos recuerda al libro narrativo “El frontón” (1966), de Julio Garrido Malaver, también vinculado a los prisioneros políticos de mediados del siglo pasado.

  • VER MÁS: Viento pálido de Enrique Carbajal y el estancamiento como destino

El Contexto

El libro evoca directamente a la isla penal “El Frontón”, ubicada frente al Callao, que fue escenario de una de las mayores tragedias políticas. Gómez no busca hacer un panfleto político ni un informe de derechos humanos. Lo que hace es arqueología poética. Utiliza la poesía para desenterrar los restos de esa historia borrada, dándole voz a los ausentes y cuestionando la narrativa oficial del Estado: “Desde aquí actos políticos sin olvidar una masacre. Todavía se oye el mar entre los huequitos de corales por donde/ se atascan las algas” (p. 9).

Estética Poética

Gómez (vinculado a la generación de los 90 en el Perú) se caracteriza por un lenguaje complejo y muy personal. En “El Frontón” presenta varios recursos clave. Lírica Documental: el autor funde la sensibilidad poética con el tono frío del archivo, el expediente judicial o la crónica periodística. Esta mezcla potencia el impacto emocional. Polifonía (multiplicidad de voces): no hay un solo “yo” lírico que hable. Escuchamos voces superpuestas: el prisionero, el verdugo, el familiar que busca, el viento, el mar. Es un coro de fantasmas que habitan la isla. Sintaxis rota y elipsis: el lenguaje se quiebra porque el horror es inenarrable. Los versos se cortan abruptamente, reflejando el trauma y la imposibilidad de articular un discurso fluido frente a la muerte masiva: “Mar abierto & caídas de una interpretación / o secuencia y consecuencia/ de seres inclasificables” (p. 31).

  • VER AQUÍ: Mujeres ilustres de la historia

La memoria

El olvido se presenta como una política activa del poder. La memoria aquí no es nostálgica, sino traumática y fragmentada. El poeta se pregunta cómo registrar el horror cuando las pruebas y los cuerpos han sido desaparecidos. Al mezclar palabras asociadas al trámite de la muerte (actas, recuentos, informes oficiales) con imágenes profundamente dolorosas, el poema expone la frialdad e indolencia del poder.

El mar testigo

A diferencia de la tradición marina que canta a la belleza del océano, en “El Frontón” el mar del Callao es: una fosa común invisible, un testigo mudo de la violencia, un elemento de aislamiento y encierro absoluto. El agua y la sal no solo limpian; en este libro, carcomen los restos y devuelven a la orilla los ecos de los muertos. El lenguaje se siente áspero, frío, casi mineralizado por la sal del mar y las ruinas del penal. La atmósfera marina y carcelaria: el mar no es un espacio de libertad, sino una frontera líquida que encierra y una fosa que traga los secretos. Los seres del poema están atrapados en una “eternidad forzada” entre las rocas del Callao.

  • PUEDE LEER: Las libélulas, el Perú y Alfredo Herrera

La deshumanización

Gómez describe la fragmentación física: huesos, cenizas, rostros desfigurados. Sin embargo, al nombrar estas partes del cuerpo, el poema realiza un acto de restitución: le devuelve la humanidad y la dignidad a aquellos que el discurso oficial redujo a simples cifras o “enemigos”. El poema suele retratar cuerpos que pierden sus fronteras biológicas para mezclarse con la geografía de la isla. No se habla de personas con nombres y apellidos, sino de “restos”, “sombras” o “formas” que flotan o quedan atrapadas en los acantilados.

  • VER AQUÍ: Elmer López Guevara y su narrativa del sueño

Los seres mitológicos

Tradicionalmente, “Los seres mitológicos” (p. 41) evocan divinidades, monstruos de la antigüedad clásica que habitan un plano sagrado o de leyenda: “Mar de los cadáveres de la isla del séptimo día / de los creyentes según rezo / de los reyes de fuego” (p. 42). Sin embargo, en el contexto del “El Frontón”, Gómez subvierte a los “seres mitológicos”, son los muertos y los desaparecidos. Al ser borrados de los registros oficiales, al negarles un entierro y una identidad tras la matanza, el Estado los empuja al territorio de la “leyenda” o la inexistencia. Son seres que la gente sabe que existieron, pero cuyas huellas físicas han sido suprimidas. La voz lírica en el poema no adopta un tono de protesta a gritos. Es una mirada clínica, suspendida en el tiempo, que observa los restos del horror. El poeta actúa como un forense de la memoria: limpia la arena, remueve la sal de las piedras y nos muestra lo que el oleaje y el silencio oficial intentaron ocultar.

  • LEER AQUÍ: “Sultán” de Sánchez Vega ahora en inglés

Conclusión

“El Frontón” de Willy Gómez Migliaro logra convertir el espacio físico de la isla en un no-lugar metafísico donde el dolor late. Es una lectura dura, pero indispensable para entender cómo el arte puede procesar las heridas históricas de una nación sin caer en el panfleto, manteniéndose fiel a una altísima exigencia estética. Al final, el poema es un acto de resistencia lingüística: frente a un sistema social arbitrario, la poesía nos devuelve a la crudeza de la piedra, del hueso y de la verdad histórica.

-

LE PUEDE INTERESAR

  • El Vallejo que Ciro Alegría conoció
  • Elmer López Guevara y su narrativa del sueño
  • “Sultán” de Sánchez Vega ahora en inglés
  • Gerson Ramírez y su fórmula para romper hechizos
  • Literatura infantil y juvenil de Venezuela
  • Felipe Felipe: una novela que embarga e interpela
  • Las décimas de Antonio Escobar en “Santoral”
  • Once Liberteño: una selección que marca un parteaguas
  • Julia Yepjen, la literatura infantil y los capibaras
  • Sofía Jiménez: poetisa y maestra de los andes del norte

Tags Relacionados:

Perú

libro

Willy Gómez

El Perú, el Frontón y Willy Gómez

Gómez describe la fragmentación física: huesos, cenizas, rostros desfigurados.

Te puede interesar:

Presidente de Argentina llegará al Perú el 28 de julio para respaldar a Keiko Fujimori

El Niño podría golpear con fuerza extrema al norte a fines de este año

Copa Perú: Juventud Bellavista suma tres puntos sin jugar tras ausencia de Comunidad José Olaya

La Libertad: Restaurarán Santuario Nacional de Guadalupe tras más de 400 años mediante Obras por Impuestos

Ver más de Cultura
Do Not Sell My Info
Privacy Settings