CULLE ES RAÍZ busca revalorar nuestras propias raíces históricas y lingüísticas, muchas veces invisibilizadas. Al recuperar palabras, sentidos y herencias ancestrales, el libro invita a reconocernos en nuestro pasado y a fortalecer nuestra identidad colectiva.
CULLE ES RAÍZ busca revalorar nuestras propias raíces históricas y lingüísticas, muchas veces invisibilizadas. Al recuperar palabras, sentidos y herencias ancestrales, el libro invita a reconocernos en nuestro pasado y a fortalecer nuestra identidad colectiva.

La lengua Culle fue un idioma de la sierra norte del Perú, hablado en territorios de La Libertad, Cajamarca y Áncash. Aunque los españoles intentaron eliminar las lenguas indígenas, el Culle sobrevivió gracias a la resistencia cultural de los pueblos, dejando rezagos léxicos y fonéticos, especialmente en el dialecto de la serranía.

En este sentido, publicar un libro que en su título se mencione el término CULLE es un acto de memoria y afirmación cultural. En noviembre de 2025, la editorial Las nietas (con su sello Willkakuna) y CULLE editores publicaron el libro CULLE ES RAÍZ, obra que reúne cuentos, poemas, fotografías, testimonios, crónicas y ensayos que —con sus necesarias diferencias— buscan consolidar una voz propia que reivindique nuestras raíces.

CULLE ES RAÍZ se gestó a partir del Encuentrasho literario que se desarrolló del 18 al 22 de junio de 2025 en la Biblioteca Comunitaria Cullechuco en Cachicadán. Este texto híbrido busca revalorar no solo el antiguo idioma Culle, sino también nuestras propias raíces históricas y lingüísticas, muchas veces invisibilizadas. Al recuperar palabras, sentidos y herencias ancestrales, el libro invita a reconocernos en nuestro pasado y a fortalecer nuestra identidad colectiva. Revalorar el Culle es, en esencia, reencontrarnos con lo que somos y de dónde venimos.

La polifonía narrativa de CULLE ES RAÍZ

El libro es de autoría colectiva y en sus páginas destacan las voces literarias de Ange Huaroto De la Cruz, César Asmat Fernández, Dina Sánchez Baca, Enrique Carbajal, Erick Romero Román, Eve Chuco, Grecia Pretel Alva, Katherine Martínez Aranda, Luciana Valverde, Malú Valdez Salazar, Maricielo Novoa, Mariet Mantilla Príncipe, Mayra Ramos Tumbajulca, Mayrita Joaquín Lázaro, Milam Valderrama, Milene Alfaro Alfaro, Nicol Rodríguez Gómez, Paul Vera Basilio, Xiomara Espinola Baca e Ysela Miñano Luján. En el libro también destaca el collage portada de Lizeth Agüero; las fotos de familia que lo componen reivindican la memoria ancestral, honra el linaje femenino y conecta la creación literaria con el origen familiar.

El título CULLE ES RAÍZ tiene un sentido simbólico, cultural e identitario; implica reconocer que, aunque el idioma ya no se hable, sigue vivo en la toponimia, en las costumbres, en la cosmovisión y en la identidad de los pueblos. La raíz no se ve, pero sostiene: es lo que nutre el presente y permite proyectar el futuro. Con respecto a la producción narrativa, percibo textos diversos que destacan no solo por su técnica, sino por el sentido simbólico de las historias; por ejemplo, el cuento “Los quendes” podría leerse desde lo fantástico por la presencia divina y el poder de las aves, pero sin dejar de lado la temática andina, sobre todo, por la geografía y las costumbres de la sierra. De igual forma, el cuento “El cacique Tantacóndor”, sin dejar de lado la dimensión fantástica, revela claramente las creencias y costumbres del ámbito andino.

Poética, testimonios y epístolas en CULLE ES RAÍZ

Uno de los aspectos más significativos del libro son las cartas que las protagonistas le dedican a sus madres y abuelas. Desde mi perspectiva, son los textos más conmovedores. Las cartas son emotivas no solo por destinarse a seres amados, sino porque reconocen el sacrificio cotidiano, la herencia transmitida, el sufrimiento silenciado y el origen que nos funda, nombra y sostiene a lo largo del tiempo; “llevo en mi memoria el tatuaje de tu sonrisa tierna, serena y compasiva”, “abuelita, tú no pudiste volver, pero yo he vuelto contigo, yo soy tu sempiterno retorno”.

En cuanto a la creación poética, destacan significativamente los textos que apelan a los lazos de familia y cómo estos nos permiten habitar esos espacios que forman parte de nuestra identidad cultural; la poesía permite tejer los lazos familiares con el territorio que habitamos y el lugar de donde venimos. Los textos líricos de CULLE ES RAÍZ conectan la memoria afectiva con el origen geográfico y fortalece nuestra identidad cultural, revelando que familia, tierra y lenguaje comparten una misma raíz viva y perdurable; “en tiempos de sombras y silencios la mujer cargaba el peso del mundo”.

CULLE ES RAÍZ, sin abandonar su sentido estético, también realiza un trabajo de escritura política, pues denuncia el abuso y convoca a la acción colectiva. En los ensayos de este libro se nota el cansancio frente a la injusticia histórica; “ya me cansé de que sigan pisoteando nuestra historia, es hora de levantar mi voz y decirles que lucharé por ellos que no pudieron hacerlo; así tenga que buscar en cada rincón del país a alguien como yo”. Creo que un cierre justo para esta breve reseña es el verso que aparece al inicio del libro: “¿Es flor una flor traída al cementerio, sin su viento, sin su rocío, sin su luna, solo arropada con la esperanza terca de volver?

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