La investigación que comenzó como una desesperada carrera contra el tiempo para salvar la vida del trabajador Jimmy Flores Condori, terminó revelando que todo fue un engaño tramado por él mismo para obtener la suma de 15 mil soles; el caso fue descubierto por los detectives de la Policía en la ciudad de Camaná, en Arequipa.
La mañana del 21 de enero, Wilbert Flores Condori acudió a la unidad de Secuestros de la Divincri de Arequipa para denunciar que había recibido mensajes y fotografías desde el propio número de su hermano. En las imágenes, Jimmy aparecía amordazado, semidesnudo, atado a una silla y con manchas rojizas que simulaban sangre en su pecho.
La escalofriante foto estaba acompañada de un mensaje amenazante. “Ya sabemos que eres hermano de este soplón; ahora mismo todos los venezolanos estamos que nos juntamos para disfrutar cómo agoniza a punta de coñazos. Pedimos 15 mil soles y tu hermanito sale con vida”, decía el mensaje enviado por WhatsApp desde el mismo número de celular de Jimmy.

Tras la denuncia, la policía puso en conocimiento del caso al fiscal de turno de la ciudad de Camaná, donde se había producido el supuesto secuestro. Entre las diligencias de investigación que se realizaron al momento, debido a que los ‘secuestradores’ dieron poco tiempo para efectuar el pago, se solicitó la geolocalización del celular del presunto agraviado para tratar de ubicarlo.
La primera señal ubicó el equipo cerca del Jr. Comercio en el Cercado de Camaná, hasta donde se desplazó un equipo policial liderado por el coronel PNP Fernando Portugal Huanqui. Sin embargo, tras una intensa búsqueda, no se encontró rastro alguno del supuesto agraviado.
Horas después, una nueva ubicación situó el teléfono en el anexo minero de Secocha. Fue allí donde comenzó a descubrirse que todo fue una farsa. Al mediodía del jueves, Jimmy Flores y su hermano Wilbert fueron divisados sentados tranquilamente en la plaza que está frente a la comisaría de Urasqui.
Al ser intervenidos, Jimmy insistió en su versión. Aseguró haber sido interceptado, golpeado y fotografiado por desconocidos, incluso entregó croquis de habitaciones y rutas por donde, según él, había sido trasladado. No obstante, las diligencias policiales desbarataron su coartada, pues ni en el hotel, ni en los lugares señalados, ni en los supuestos puntos donde arrojó su ropa se halló evidencia alguna.
Finalmente, acorralado por las contradicciones y frente a su hermano y su abogada, Jimmy Flores confesó que nunca fue secuestrado y, por recomendación de su abogado, decidió guardar silencio.
Tras descubrirse el engaño que movilizó a un equipo especializado de la Policía, se procedió con la detención del trabajador, que ahora pasó a ser investigado por el presunto delito contra la fe pública - falsedad, en la modalidad de simulación de delito.





