La posibilidad de que un funcionario cuestionado integre el directorio del Instituto Municipal de Planeamiento (IMPLA) encendió las alertas entre dirigentes vecinales y representantes de la sociedad civil, quienes expresaron su preocupación por un eventual retraso en la aprobación del Plan de Desarrollo Metropolitano (PDM), el mismo que se necesita para mejorar la urbanización de varios sectores en la Ciudad Blanca.
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La preocupación surge luego de conocerse que el nombre de Carlos Víctor Murillo Márquez fue propuesto para integrar el directorio de la entidad técnica encargada de formular y actualizar el PDM, documento que definirá el crecimiento urbano de Arequipa durante las próximas décadas.
CONTROVERSIA
Murillo fue objeto de cuestionamientos debido a que registra diversas denuncias e investigaciones en su historial.
Entre ellas figuran procesos por violencia familiar, abuso de autoridad, presuntas agresiones contra integrantes del grupo familiar y otros casos que, en su mayoría, concluyeron con archivamientos preliminares.
El postulante reconoció la existencia de algunas de estas denuncias y sostuvo que estuvieron relacionadas con conflictos personales ocurridos durante su matrimonio.
Asimismo, rechazó haber cometido actos ilícitos y afirmó que cumple con el perfil requerido para desempeñar el cargo.
Inicialmente, la eventual incorporación de nuevos integrantes al directorio del IMPLA generó inquietud debido a que el organismo se encuentra en la etapa final de elaboración del PDM, documento que actualmente se encuentra en proceso de culminación; no obstante, desde la comuna provincial se señaló que solo se haría un cambio en lugar de tres.
CONTRARIO
Dirigentes de asociaciones de vivienda sostienen que una modificación en la conducción técnica del instituto podría ocasionar retrasos en los cronogramas ya establecidos para la culminación del documento. Por ello exigen que se respeten los plazos comprometidos por las autoridades.
Por su parte, Erika Matamoros, dirigente de la Asociación de Vivienda Nuevo Pajonal de Mollebaya, señaló que cientos de familias esperan la aprobación del PDM para avanzar en procesos de formalización y acceder a proyectos de inversión pública y servicios básicos en sus sectores.
Según indicó, la preocupación se incrementó tras conocerse las intenciones de realizar cambios dentro del IMPLA cuando el plan se encuentra en su fase final. Afirmó que cualquier demora podría afectar la ejecución de obras básicas como agua, desagüe, pistas y veredas.
La dirigente anunció además una movilización de asociaciones de distintos distritos para exigir garantías sobre la continuidad del trabajo técnico y evitar que el proceso vuelva a postergarse; asimismo, demandaron que se respeten las fechas previamente anunciadas.
SOCIEDAD
A estas voces se sumó Carlos Rivas, presidente de Actuemos Perú, quien manifestó que la sociedad civil permanecerá vigilante respecto al futuro del PDM, y señaló que el documento será determinante para la protección de la campiña, el patrimonio cultural y las zonas de riesgo de la ciudad.
Cabe precisar que días atrás la gerenta del IMPLA, Patricia Muñoz, informó que los cambios en el directorio serían limitados y que solo se cubriría la vacante dejada por la renuncia de la arquitecta Nelly Torres, con el objetivo de garantizar la continuidad de los procesos técnicos.
El panorama aún se encuentra a la expectativa, puesto que este jueves 11 de junio, el Concejo Provincial deberá evaluar las propuestas para la conducción del instituto. La decisión será observada de cerca por organizaciones vecinales y colectivos ciudadanos que consideran fundamental preservar la estabilidad técnica del organismo encargado de culminar el PDM.
Sin embargo, organizaciones como la Cámara de Comercio e Industrial de Arequipa han manifestado públicamente su preocupación de que todo lo adelantado sufra un revés, justo cuando falta poco para la aprobación del PDM.
Este es un instrumento de gestión que señala, entre otras cosas, las zonas que pueden ser consideradas para expansión urbana y hay intereses de inmobiliarias y constructoras para incluir sus zonas de construcción en estas áreas hábiles, pese a estar en la campiña.





