La carne nacional es de buena calidad y se debe preparar bien. Sello de EntreFuegos. Foto: GEC.
La carne nacional es de buena calidad y se debe preparar bien. Sello de EntreFuegos. Foto: GEC.

“Nuestro propósito nunca fue abrir un restaurante más. Queríamos crear un lugar donde las personas disfrutaran de una verdadera experiencia alrededor de la parrilla y regresaran porque se sintieron bien atendidas”, señala Diego Ramos cuando se refiere a EntreFuegos, la franquicia que comenzó en Camaná, Arequipa, y que hoy está a punto de llegar a otras regiones.

El empresario sostuvo que el emprendimiento surgió entre las parrillas familiares y las expectativas innovadoras a orillas del mar y con la finalidad de proporcionar a los comensales la experiencia de degustar una carne sabrosa y de calidad y con tres principios claros: respeto por la carne, pasión por el fuego y un servicio cercano que haga sentir a cada visitante como en casa.

LA EXPERIENCIA

Dávila detalla que el buen comer no tiene que ser complicado. Al peruano, alega, le ha gustado la carne siempre, por lo que ahora se ofrece es poder apreciar el sabor del ganado vacuno local y experimentar olores y sabores que hagan más completa la experiencia.

Tras un año de operaciones en la ciudad de Arequipa, el objetivo se ha logrado. Sergio Dávila, destaca el crecimiento alcanzado y los nuevos desafíos que asumirán en los próximos años. “El mayor logro no ha sido solo crecer, sino ganarnos la confianza de nuestros clientes. Ver familias y amigos regresar una y otra vez nos confirma que estamos haciendo las cosas bien”, comenta.

Agrega que todo aquel que desee incursionar en el mundo de la cocina debe tener en cuenta el cuidado de cada detalle, desde la selección de los cortes hasta la atención personalizada que recibe cada visitante. “Queremos demostrar que las carnes peruanas tienen un enorme potencial. Nuestro trabajo es respetar cada corte y resaltar sus mejores cualidades para que cada cliente disfrute una experiencia memorable”, señala.

SU HISTORIA

Dávila recuerda que desde los 8 años sintió apego por la cocina y en especial por la parrilla. A los 21 años buscó perfeccionar su preparación y siguió con otras actividades hasta que se animó a abrir el primer restaurante en Camaná, donde un pequeño emprendimiento dio los primeros pasos antes de llegar a la Ciudad Blanca. Apostar por Arequipa representó un gran desafío, pero también una oportunidad para crecer y compartir una visión gastronómica basada en la calidad.

20 años después de su acercamiento a la parrilla, pudo ver cumplido su sueño con un local en la ciudad, que era uno de los reclamos de los clientes que habían probado sus preparaciones en la ciudad de veraneo.

Para Dávila, este aniversario representa mucho más que un logro empresarial. “Hace un año llegamos con un sueño y con la convicción de ofrecer una experiencia diferente. Hoy celebramos el respaldo de nuestros clientes, quienes nos han permitido crecer y seguir creyendo en este proyecto”, afirma.

El fundador recuerda que EntreFuegos nació en Camaná como un pequeño emprendimiento impulsado por su pasión por la carne y el fuego. Con esfuerzo y visión, decidió apostar por Arequipa, convencido de que la ciudad recibiría una propuesta basada en la excelencia y el respeto por el producto. En esta nueva etapa, EntreFuegos proyecta continuar fortaleciendo su presencia en Arequipa y avanzar hacia nuevos mercados, manteniendo como principal compromiso ofrecer una experiencia gastronómica que reúna calidad, innovación y momentos memorables alrededor de la mesa.

“Cuando veo a una familia en la mesa y probando nuestros platos, yo siento que he cumplido lo que me propuse y eso quiero transmitirlo a los emprendedores. El objetivo no es únicamente el negocio, es sentir satisfacción por ofrecer lo mejor”, agrega.

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