La labor estuvo a cargo del arquitecto y artista José Álvarez. Foto: GEC.
La labor estuvo a cargo del arquitecto y artista José Álvarez. Foto: GEC.

Muros clausurados y portones sellados del colegio Mercedario San Pedro Pascual dejaron de ser superficies abandonadas y expuestas al grafiti tras una intervención artística impulsada por el Ministerio de Cultura en el sector de Siete Esquinas, en pleno Cercado de Arequipa, una de las zonas de mayor valor patrimonial de la ciudad.

La acción forma parte de un taller piloto que busca recuperar visualmente espacios deteriorados dentro del Centro Histórico, especialmente aquellos que, sin ser monumentos, influyen de manera directa en la imagen urbana y en la percepción de abandono del área protegida.

El proyecto es dirigido por el arquitecto y artista José Álvarez, quien explicó que la iniciativa no corresponde a trabajos de restauración arquitectónica, sino a una intervención de bajo impacto orientada a devolver continuidad visual a muros que permanecían cerrados tras cambios de uso de los inmuebles.

Las pinturas se realizan sobre antiguos portones del colegio Mercedario San Pedro Pascual, que originalmente formaban parte de edificaciones de arquitectura republicana y que fueron clausurados cuando el inmueble cambió de uso, quedando como muros expuestos al vandalismo y al deterioro progresivo.

“Arequipa no se protege solamente restaurando iglesias o casonas importantes. También se protege cuidando la imagen de sus calles, de sus muros y de esos espacios que quedaron cerrados y abandonados con el paso del tiempo. Estas paredes rompían la continuidad urbana y por eso estaban más expuestas al deterioro”, señaló Álvarez.

TRAMPANTOJOS

A través de la técnica de los trampantojos, que intenta engañar a la vista jugando con el entorno arquitectónico, la perspectiva, el sombreado y otros efectos ópticos de fingimiento, los artistas recrean puertas y ventanas simuladas, respetando proporciones y ritmos del entorno patrimonial, con el objetivo de reintegrar estos espacios al perfil urbano sin alterar la estructura original ni infringir las normas de conservación del Centro Histórico.

Sobre estas superficies se incorporan escenas figurativas protagonizadas por niños, mascotas y aves. Entre ellos destaca el popular Scooby, personaje querido por la ciudadanía arequipeña. Esta es una elección conceptual pensada para generar empatía ciudadana y reducir el riesgo de vandalización posterior en un sector de alta circulación peatonal.

“Decidimos trabajar con niños y animales porque generan empatía inmediata. Si pintas personas adultas, puedes generar rechazo o interpretaciones negativas, pero los niños y las mascotas representan cuidado, espera, vida cotidiana. Esa identificación hace que la gente cuide el muro, que lo sienta suyo y que entienda que la ciudad se protege también desde lo pequeño”, explicó el arquitecto y artista.

TRABAJO DEL TALLER

El taller se inició alrededor del 20 de diciembre y se desarrolló durante 17 días consecutivos de trabajo, sin interrupciones por feriados o fines de semana. Hasta el momento se han intervenido siete muros, aunque el proyecto contempla aproximadamente quince espacios, cuya culminación dependerá de una evaluación posterior del Ministerio de Cultura.

La intervención es ejecutada por un equipo multidisciplinario conformado por seis artistas profesionales: José Álvarez, Venus Terán, Dalila Leiva, Mijail Meza, Juan Clavijo y Mariela Cabala, varios de ellos con formación en arquitectura, diseño gráfico y arte urbano.

COORDINACIÓN

Para su ejecución fue necesaria la coordinación con el Ministerio de Cultura, la Municipalidad Provincial de Arequipa, la Superintendencia del Centro Histórico, así como con la dirección del colegio Mercedario San Pedro Pascual y los padres de familia, quienes autorizaron el uso de los muros intervenidos.

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