Las cientos de familias de Cayma, Yanahuara, Cerro Colorado, Sachaca y el Cercado están expuestas a enfermedades luego de entrar en contacto con aguas residuales y contaminadas, producto del desborde de torrenteras y rotura de desagües, que terminaron ingresando a viviendas y bloqueando sus vías de acceso.
La epidemióloga Luz Santillana explicó que en estos casos lo más frecuente es la aparición de enfermedades diarreicas agudas. Esto ocurre porque el agua de lluvia se mezcla con desagües colapsados, buzones y residuos, generando contaminación. “Aquí se pueden asociar desde diarreas agudas autolimitadas hasta cuadros de salmonelosis, shigelosis, hasta cólera, hepatitis A”, explicó.
MÁS RIESGOS
Además de estas enfermedades, otro riesgo importante es la leptospirosis, que es una enfermedad que se transmite al tener contacto con agua o barro contaminado con orina de animales, especialmente roedores. En el caso de viviendas inundadas, según indicó, este peligro aumenta debido a la proliferación y desplazamiento de estos animales.
Asimismo, la exposición prolongada a la humedad, seguida de bajas temperaturas o cambios bruscos de clima, también puede favorecer la aparición de enfermedades respiratorias, especialmente en niños y adultos mayores.
A ello se suma que, una vez que el agua se retira, quedan grandes cantidades de arena y polvo, lo que puede generar conjuntivitis, alergias y otras complicaciones respiratorias, según advirtió la especialista.
En varias zonas de Arequipa, las conexiones de agua potable se vieron afectadas, lo que también pone en riesgo la salud de la población. En ese sentido, la falta de agua limpia para la higiene personal también incrementa el riesgo de infecciones cutáneas. En tanto, también se pueden desarrollar infecciones urinarias, en especial las mujeres que permanecieron por largos periodos en contacto con aguas estancadas y lodo.
Además del impacto físico, la salud mental también se puede ver afectada tras esta emergencia. Santillana indicó que pueden presentarse cuadros de estrés, ansiedad e incluso pavor nocturno en niños. En personas con enfermedades crónicas como la hipertensión o diabetes, el estrés y la posible pérdida de medicamentos durante la emergencia pueden provocar descompensaciones.
Los grupos más vulnerables ante esta situación son los niños, adultos mayores, gestantes, personas con enfermedades crónicas y adultos mayores que viven solos.
PREVENCIÓN
La epidemióloga recomendó asegurar un refugio adecuado y abrigo suficiente, especialmente en horas de frío. “Es fundamental contar con agua segura para consumo y preparación de alimentos, así como conservar correctamente los productos para evitar su contaminación”, explicó.
Igualmente, sugirió el uso de mascarillas y lentes protectores para evitar que el polvo acceda a las vías respiratorias y a los ojos. También recomendó utilizar zapatos cerrados y, de ser posible, altos, para evitar cortes o pinchazos con objetos oxidados o contaminados que puedan exponer al tétanos.
Pidió tener cuidado con animales que podrían reaccionar de manera agresiva por el estrés, como perros en situación de calle, ya que existe riesgo de mordeduras y posible exposición a rabia.
Exhortó a que las personas con enfermedades crónicas acudan a evaluación médica en los puestos de salud instalados y que se solicite apoyo de equipos de salud mental para atender a las familias afectadas.





