POR: SARKO MEDINA
Oswaldo Estrada es profesor de literatura latinoamericana en la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill y autor de más de una docena de libros y ahora radica en España. En esta entrevista dialogamos con él sobre sus motivaciones y proyectos a raíz de su último libro publicado en el país.
¿Cómo dialogan Perú y Estados Unidos en tu escritura? Cuando salí del Perú en 1991, en plena violencia, pocas fueron las cosas materiales que pude llevarme en la maleta. Mi ropa, algunas fotos, un par de cuadernos, un libro. Tal vez por eso el Perú siempre ha estado presente en todo lo que he escrito. Porque a través de mi escritura he podido volver una y otra vez a mi calle, a mi casa, a todo lo que uno añora cuando vive lejos del suelo patrio. Esas vivencias se han transformado en algo más gracias a la ficción, pero sobre todo por estar en contacto con otras culturas, con gente de otros países y costumbres, o con el inglés como segunda lengua. Por eso mismo creo que en mis libros conviven inmigrantes de todas partes, escenarios latinoamericanos y estadounidenses, o identidades híbridas, construidas en diversos puentes fronterizos.
¿Qué te exige más: analizar literatura ajena o crear la propia? Son dos cosas completamente distintas, pero igual de exigentes. Como crítico literario me acerco a la literatura de otros con una mirada interdisciplinaria, con alguna teoría debajo del brazo. Para ir más allá del resumen de argumento, trazar conexiones intertextuales y producir nuevas lecturas. La academia tiene sus reglas y muletillas, sus maneras de citar, sus exigencias para analizar el discurso. La creación literaria me hace inmensamente feliz. Pero la presión, precisamente por ser crítico, es mayor. Porque sé cuál es el nombre de esta treta literaria. Sé lo que estoy haciendo al dar un giro diegético y qué efecto busco en el lector. Por eso hace mucho decidí olvidarme de mi trabajo académico cuando escribo ficción. Y actúo por instinto, guiado por las voces de mis personajes, por intuición, con una libertad distinta a la que siento como crítico literario.
Fundaste Café Cortado en Chapel Hill. ¿Cómo fue la experiencia? Maravillosa. Fundé ese café literario en un pueblito universitario de Carolina del Norte, cuando no existía nada parecido. Lo hice porque me sentía solo y tenía muchas ganas de crear en comunidad. Uno escribe en todas partes, cuando puede, a la hora que sea. Pero compartir con otros lo que estás escribiendo, lo que tienes a medias o aquello que acabas de publicar, es invaluable. Gracias a esa tertulia, nos reunimos regularmente a lo largo de ocho años poetas, cuentistas, novelistas, ensayistas. Y a nuestras presentaciones, siempre en un café local, asistían estudiantes, profesores, miembros de la comunidad.
¿“Las locas ilusiones” aborda la migración? De principio a fin. El libro comienza con mi propia historia de migración y cada uno de los relatos gira en torno a una serie de personajes latinoamericanos que han llegado a Estados Unidos en busca de mejores oportunidades laborales, aunque cruel es la realidad que allá los espera.
¿Qué planes tienes alrededor de tu último libro? Maquinaciones Narrativa está preparando una presentación virtual a finales de este mes. También hay planes de dictar un taller sobre migración y mi participación en un club de lectura. Como ahora vivo en España, a finales de enero presentaré el libro en Venecia. Y en febrero lo presentaré en Lieja y en Amberes.
PERFIL
Oswaldo Estrada. Narrador, ensayista y profesor de literatura latinoamericana en la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill. De origen peruano, vivió en Lima hasta los catorce años, cuando su familia se mudó a Estados Unidos. Es autor y editor de más de una docena de libros de crítica literaria y cultural.
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