Presencia de jaurías en la ciudad de Arequipa pone en peligro la seguridad de las personas. Foto: GEC.
Presencia de jaurías en la ciudad de Arequipa pone en peligro la seguridad de las personas. Foto: GEC.

La presencia de jaurías en diferentes distritos de la ciudad muestra cómo las municipalidades no aplican la Ley N.º 31311, o más conocida como “Ley de Cuatro Patas”, que tiene como obligación el control poblacional de perros, pues corren el riesgo de contagiarse de rabia, virus que circula en la ciudad desde hace 10 años y no se puede controlar.

De los 29 distritos que conforman la provincia de Arequipa, solo dos aplican la norma con la construcción de veterinarias municipales, un paso para atacar este problema. Pero ante esta carencia de servicio accesible en otras zonas de la ciudad, obliga a vecinos y rescatistas a recurrir a privados, quienes cobran precios que no son accesibles para todos y que por este motivo se evita la esterilización de los animales.

Bajo este marco, las únicas municipalidades que operan una veterinaria municipal para atender estas demandas son Alto Selva Alegre y Jacobo Hunter. Ambos fueron inaugurados en el 2025 para intentar frenar el abandono y la sobrepoblación.

REPORTE

Según datos de la comuna de Alto Selva Alegre, su centro veterinario se enfoca principalmente en servicios de esterilización y desparasitación de mascotas. Diariamente se realizan 14 intervenciones, alcanzando un promedio mensual de 300 cirugías para perros y gatos. No obstante, la alta demanda es tal que muchas veces la capacidad de atención se ve rebasada, obligando a reprogramar citas.

El decano del Colegio de Veterinarios, Ricardo Cornejo, calificó esta ausencia como una irresponsabilidad de gestión. “Es deber de cada municipio contar con un veterinario para ver la salud pública”, señaló. Enfatizó que las normas obligan a monitorear la población canina, especialmente la que se encuentra en situación de calle, que ya alcanza los 15 mil ejemplares.

Precisó que el desinterés de las gestiones municipales provoca un aumento descontrolado de jaurías, lo que incrementa los casos de rabia canina y parásitos en parques. El Colegio Veterinario identificó a Cerro Colorado, Paucarpata y Mariano Melgar como los distritos con mayores índices de perros callejeros.

INICIATIVA

Ante este déficit, surgió hace cinco años la Veterinaria Social Hope, la primera en su tipo con un enfoque no comercial. Este modelo busca brindar acceso a cirugías a bajo costo para familias de escasos recursos y para los llamados “perros comunitarios”.

Lucieth Rodríguez, representante de “Hope”, reveló que en los últimos tres años su organización ha logrado realizar un total de 24,000 esterilizaciones. Esta cifra se alcanzó mediante autogestión y limitados presupuestos, demostrando que la voluntad es clave.

“La solución real no es solo la adopción, sino la esterilización masiva y constante para frenar la reproducción”, señaló. Rodríguez explicó que de nada sirve que una municipalidad haga una campaña aislada si el distrito vecino no hace nada. Al no haber fronteras para los animales, la reproducción continúa en las torrenteras, haciendo que el esfuerzo y el dinero de los contribuyentes se diluya sin resultados reales a largo plazo.

“No hay voluntad política. Los veterinarios municipales a menudo esperan que el dueño lleve al animal de la mano para vacunarlo, pero nadie se encarga de los perros de la calle, que son los que más riesgo representan para la salud”, enfatizó.

PEDIDO A ALCALDES

Julia Tovar Mendoza, de la federación FENOAA, hizo un llamado urgente a los alcaldes para que dejen de ver estos centros como un lujo. Remarcó que la salud pública animal no es una caridad, es un servicio por el cual el ciudadano ya pagó. “La sociedad civil, todos pagamos impuestos y todos queremos que las políticas públicas que ya están en ley se cumplan. ¿Quién cubre a los animales de la calle? La sociedad civil”, indicó.

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