Alfredo Bryce Echnique
Alfredo Bryce Echnique

El célebre escritor Alfredo Bryce Echenique falleció, dejando como legado una obra que nos enseñó a reír y llorar con la misma elegancia con la que él vestía. El autor, que vivió “varias vidas juntas”, mantuvo una relación entrañable con la región Junín, lugar que eligió para una de sus despedidas literarias más memorables.

Willy Mateo, promotor de la Feria del Libro de Huancayo (FELIZH) y amigo cercano del escritor, recordó conmovido el paso de Bryce por estas tierras. “Vino a Huancayo a despedirse con su último libro ‘Permiso para retirarme’. Se quedó una semana entera; tres días en Huancayo y cuatro en Tarma”, relató Mateo. El deseo de Bryce era volver a El Rosedal, ese mágico rincón tarmeño donde compartió vivencias con Julio Ramón Ribeyro y que inspiró el título del emblemático cuento “Silvio en el Rosedal”.

Más allá de los galardones y de su obra cumbre “Un mundo para Julius”, traducida a más de veinte idiomas, quienes lo conocieron destacan su sencillez. “Fue un hombre amiguero, de carácter alegre y una memoria única. Tenía una exquisitez refinada para la comida y el buen vino, aunque su preferido siempre fue el vodka”, comenta Mateo, quien lo “persiguió” por ferias en Lima, Arequipa y hasta en la FIL Guadalajara, donde el público mexicano clamaba por él al grito de “Queremos a Bryce”.

Bryce Echenique no solo fue un profesor querido en universidades de Francia o un dandi de la palabra; fue un hombre que conoció profundamente Jauja y el Valle del Mantaro, mencionando estas vivencias en sus páginas. “Como lo he querido, cómo lo voy a extrañar”, finaliza Mateo, resumiendo el sentir de una región que hoy despide al amigo que, finalmente, pidió permiso para retirarse a la eternidad.