La tradición de los Negritos de Huánuco sigue viva en Huancayo gracias a familias migrantes que, año tras año, renuevan su fe y herencia cultural. Una de ellas es la cofradía de la familia Rivera, fundada en 1970 por Félix Rivera, cuyos descendientes continúan hoy con esta expresión festiva en honor al Niño Jesús.
“No somos solo bailarines, aquí bailamos hijos, nietos y sobrinos. Es una tradición familiar”, señaló Noel Rivera Aguirre, presidente de la institución e hijo del fundador. Explicó que la cuadrilla está conformada por los personajes de caporales, guiadores y pampas, quienes cumplen roles específicos dentro de la danza y el orden del grupo durante las presentaciones.

La festividad y tradición huanuqueña se desarrolla durante cinco días, del 25 al 30 de enero, y reúne a más de 50 personas, entre danzantes huanuqueños que residen en Huancayo además de la banda de músicos que llegan desde Huánuco.
“La fiesta la hacemos por el Niño Jesús, es una tradición que traemos desde Huánuco. Este niñito tiene 56 años de fundación y es muy milagroso”, expresó Rivera, destacando que la fe es el principal motor que mantiene viva esta costumbre.

Los personajes representan pasajes históricos de la época de la esclavitud y la libertad de los afrodescendientes. “Los caporales comandaban las cuadrillas en las haciendas, los corochanos eran los capataces, y la dama y el turco simbolizan a los hacendados, que al ver lo colorido de la fiesta se sumaron a bailar”, explicó. Los trajes y sombreros con plumajes multicolores reflejan la evolución de la danza y el simbolismo del arcoíris, las máscaras negras representan a los esclavos de la época.

Cada atuendo es personalizado y puede tardar varios días en elaborarse. “Cada traje es mandado a hacer, no hay dos iguales”, indicó Rivera. Más allá del costo y el esfuerzo, resaltó que la tradición se sostiene por devoción.
“El Niño huanuqueño de la familia Rivera ha concedido muchos milagros, la fe es bastante. Hay hijos de negros que han salido profesionales gracias a su fe, el niño es muy milagroso”. Así, la cofradía reafirma su compromiso de preservar una de las expresiones culturales más emblemáticas del centro del país.






