Las reiteradas por presuntas deficiencias en la atención médica en el Ricardo Cruzado Rivarola volvieron a cobrar fuerza luego de la muerte de José Mendoza Palomino, de 43 años, hecho ocurrido la noche del último jueves. Su esposa acusó públicamente que el paciente no habría recibido oportunamente una transfusión de sangre pese a presentar un cuadro crítico.

Salud en crisis

Según su versión, el hombre acudió al establecimiento para realizarse análisis médicos que habrían revelado un nivel extremadamente bajo de hemoglobina, situación que requería atención inmediata. No obstante, la familia sostiene que no fue informada con claridad sobre la gravedad del diagnóstico ni sobre las decisiones médicas adoptadas durante su permanencia en el nosocomio.

Ante el progresivo deterioro de su estado de salud, los familiares solicitaron que se le administre una unidad de sangre o que sea referido a otro centro hospitalario.

Posteriormente, la denunciante señaló que se les comunicó que sí habría una unidad disponible, lo que evidenciaría contradicciones en la atención brindada. Pese a las maniobras realizadas en la unidad de emergencia cuando su condición se complicó, el paciente falleció.

El deceso provocó escenas de profundo dolor e indignación entre sus allegados, quienes cuestionaron la oportunidad de la asistencia médica recibida. Asimismo, la esposa denunció haber recibido presuntas advertencias tras hacer pública su versión de los hechos.

El caso se suma a otros reclamos ciudadanos sobre la calidad del servicio en dicho hospital, por lo que la familia anunció que iniciará acciones legales para esclarecer lo ocurrido y determinar posibles responsabilidades.

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