Entre reclamos de justicia y preguntas de “¿por qué lo has matado?”, Cristopher Joel Alor Adriano (23) y Junior José Luis Calderón Ayala (22) salieron la mañana de este sábado del módulo penal del Poder Judicial tras dictarse 18 meses de en su contra. Ambos son investigados por el presunto secuestro y posterior (67), cuyo cuerpo fue encontrado tras varios días de intensa búsqueda.

Trasladados al penal

Familiares y allegados de Paucar permanecieron desde tempranas horas en los exteriores de la sede judicial a la espera de la decisión. La audiencia había comenzado a las 9:00 de la mañana y, mientras transcurrían las horas, sus parientes exigían que los investigados afrontaran el proceso desde prisión. “Estamos pidiendo que las autoridades hagan justicia a mi hermano”, expresó uno de los hermanos de la víctima.

La familia sostuvo que existen elementos que deben ser esclarecidos durante la investigación y destacó como uno de los principales indicios el teléfono celular del ingeniero, que, según la información policial, fue encontrado en poder de uno de los intervenidos.

“A ellos se les encontró con el celular de mi hermano. Ellos son los presuntos autores de la muerte de mi hermano”, declaró su familiar al explicar por qué solicitaban la prisión preventiva.

Alor Adriano y Calderón Ayala habían sido intervenidos el 5 de agosto en el distrito de Parcona, cuando se desplazaban en una mototaxi roja sin placa. Durante el registro, la Policía incautó teléfonos celulares, dinero en efectivo y 267 bolsitas tipo “chupetera” con una sustancia que sería pasta básica de cocaína (PBC). La captura se produjo en medio de las diligencias desplegadas tras la desaparición del profesional.

Lucio Paucar había sido visto por última vez el viernes 31 de julio, cuando salió desde Pueblo Nuevo con dirección al centro de Ica. Las cámaras de videovigilancia permitieron reconstruir parte de sus últimos movimientos y registraron que aproximadamente a las 8:43 de la noche realizó un retiro de alrededor de S/200 en un agente bancario ubicado entre el jirón Callao y la avenida Grau.

Posteriormente, las imágenes captaron al ingeniero encontrándose con una mujer identificada durante las investigaciones con el alias de “La China”. De acuerdo con el hermano de la víctima, se trataría de Sandra Yelina Paiko Zapata, quien habría conocido previamente a Paucar y actualmente sería buscada. “Ella es la que sabe todo lo que pasó. Ella lo ha citado”, sostuvo el familiar, quien afirmó que existirían registros de reiteradas llamadas realizadas antes del encuentro.

La investigación policial maneja la hipótesis de que una presunta organización denominada “Los Malditos de Pueblo Nuevo” habría utilizado mujeres para captar víctimas, colocarlas en situación de vulnerabilidad y posteriormente intentar acceder a sus pertenencias, cuentas bancarias o billeteras digitales. Según la reconstrucción policial, Paucar y la mujer abordaron vehículos y realizaron diferentes desplazamientos antes de que el rastro del ingeniero condujera hacia el sector Los Carrizales, en La Tinguiña.

Tras varios días de búsqueda, el cuerpo del profesional fue encontrado en una zona de difícil acceso. Su hermano relató que el cadáver ya presentaba un avanzado estado de descomposición y graves lesiones en la cabeza. “El cuerpo de mi hermano fue encontrado con casi el cráneo destrozado”, afirmó, señalando además que en el lugar donde fue hallado existían rastros que, a criterio de la familia, deben ser analizados para determinar con precisión cómo se produjo su muerte.

El familiar cuestionó además que el informe forense no haya determinado inicialmente una causa de muerte y pidió que este aspecto sea esclarecido. Según declaró, se habrían extraído muestras para determinar si Paucar había ingerido alguna sustancia antes de morir.

Respecto a la posible motivación del crimen, el hermano sostuvo como hipótesis familiar que el ingeniero habría sido golpeado para obtener las claves de sus tarjetas. Sin embargo, indicó que, hasta el momento, no se habrían detectado movimientos de dinero en sus cuentas. También aseguró que los dos investigados no habrían brindado información sobre lo sucedido, mientras las diligencias continúan para establecer la participación que habría tenido cada persona involucrada.

Con la decisión judicial de imponer 18 meses de prisión preventiva, Alor Adriano y Calderón Ayala permanecerán recluidos mientras avanzan las investigaciones por el presunto secuestro y muerte del ingeniero. Afuera del Poder Judicial, la resolución fue recibida en medio del dolor acumulado por una familia que todavía busca respuestas sobre las últimas horas de Lucio Paucar y exige que todos los responsables sean identificados y sancionados.

EL DATO: El ingeniero desapareció el 31 de julio del 2026 y una semana después el viernes 7 de agosto fue hallado muerto en una vivienda en construcción abandonada por La Tinguiña.

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