Recientemente, se conoció que la falta de energía eléctrica en Moyaque Chico, La Máquina y Agua Rica estaría llevando a algunas familias a dejar sus viviendas. Estos casos ponen de manifiesto una dificultad que persiste en distintas zonas de Ica: el acceso a la electricidad todavía no alcanza por igual a toda la población. La Red de Estudios para el Desarrollo (REDES) ha revisado esta situación y ha encontrado una menor cobertura específicamente en zonas rurales.
Brecha en la región
Según el Informe Técnico de Acceso a los Servicios Básicos en el Perú del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) correspondiente al año móvil abril 2025 a marzo del 2026, el 90,6% de los hogares de Ica cuenta con acceso a energía eléctrica. A nivel nacional, Ica ocupa el puesto 18 de 26 regiones en cobertura de electricidad.
La situación, sin embargo, es crítica en las zonas rurales. Mientras que el 91,3% de los hogares urbanos tiene acceso a electricidad, en el ámbito rural la cobertura se reduce a 79,7%. En otras palabras, más del 20% de los hogares rurales de Ica no cuenta con acceso a energía eléctrica mediante la red pública. Esta cifra ubica a Ica entre las regiones con menor cobertura eléctrica rural del país.
“Contar con energía eléctrica va más allá de tener iluminación: permite estudiar, conservar alimentos y desarrollar pequeños negocios. Por ello, ampliar el acceso debe ser una prioridad, especialmente en las zonas rurales donde llevar infraestructura puede ser más complejo. En las localidades donde la conexión a la red resulte más difícil, las energías renovables pueden complementar estos esfuerzos y ayudar a ampliar el acceso al servicio”, explicó Gabriela Espinar, economista de la Red de Estudios para el Desarrollo (REDES).
La electricidad llega a los hogares y comercios principalmente a través de la red pública. Su expansión y supervisión involucra a distintos actores, entre ellos las empresas distribuidoras, el Ministerio de Energía y Minas (MINEM), encargado de las políticas del sector, y el Organismo Supervisor de la Inversión en Energía y Minería (Osinergmin), que supervisa las condiciones del servicio.
Llevar electricidad a las zonas rurales supone un desafío mayor. Las viviendas suelen encontrarse más alejadas unas de otras y la población está más dispersa, lo que puede incrementar el costo de extender las redes eléctricas. A esto se suma una menor demanda por el servicio debido a la menor cantidad de habitantes. Estas condiciones hacen necesario planificar inversiones que respondan a las características de cada localidad.
La diferencia entre las zonas urbanas y rurales tampoco se limita a la electricidad. Las localidades rurales de Ica también enfrentan mayores dificultades para acceder a servicios como agua potable y saneamiento. La ausencia de estos servicios puede afectar las condiciones de vida de las familias y aumentar su vulnerabilidad frente a fenómenos naturales.
“La falta de servicios básicos puede limitar las condiciones de vida de las familias y profundizar las desigualdades entre zonas urbanas y rurales. Por ello, ampliar el acceso a estos servicios debe ser una prioridad para las próximas autoridades de Ica. Esto requiere una mayor coordinación entre las entidades responsables y la ejecución de proyectos que permitan llevar electricidad a las localidades que todavía permanecen fuera de las redes de servicio. Contar con acceso a electricidad, recordemos, mejora las condiciones de vida de las familias y permite que puedan desarrollar sus actividades cotidianas con mayores oportunidades”, concluyó Espinar.
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