Un nuevo hallazgo de restos de perros sacrificados en la ciudad de Ica ha encendido las alertas sanitarias y reavivado las denuncias por crueldad animal y presunta comercialización de carne de dudosa procedencia destinada al consumo humano.
El hecho fue confirmado este domingo 8 de febrero, tras una intervención de la Policía Nacional del Perú, junto con personal especializado en delitos, en la zona conocida como Puente Socorro.
Arrojan restos de animales
Se trata del cuarto hallazgo registrado en el mismo sector, lo que refuerza la hipótesis de la existencia de una banda que operaría sin ningún tipo de control sanitario. En el lugar se encontraron bolsas con desechos orgánicos y restos de perros, arrojados de manera reiterada en las inmediaciones del río, generando un foco de contaminación y un ambiente insalubre para los vecinos.
De acuerdo con informes recogidos en días anteriores, algunos de los restos hallados incluían pellejos de canes mezclados con los de cerdos, lo que ha despertado serias sospechas de que ambos animales habrían sido hervidos conjuntamente para su posterior uso en alimentos de consumo popular, como tamales o embutidos artesanales. Esta posibilidad plantea una grave amenaza contra la salud pública, al desconocerse el origen y tratamiento de la carne.
Las denuncias no son recientes. Desde hace aproximadamente cuatro años, tras la pandemia, rescatistas y colectivos animalistas han advertido sobre la existencia de esta práctica en distintos puntos de la provincia de Ica. Sin embargo, pese a los reiterados llamados de atención, los hallazgos continúan repitiéndose.

Vecinos del barrio La Esperanza han señalado que el arrojo de restos caninos se ha vuelto sistemático, especialmente durante horas de la madrugada. Bolsas de plástico con piel, huesos y pelos son abandonadas sin ningún tipo de manejo sanitario, exponiendo a la población a riesgos biológicos y ambientales.
El primer hallazgo documentado se registró el 20 de enero, cuando se encontraron siete perros muertos cerca del muro de la margen derecha del río. Posteriormente, el 3 de febrero, fueron halladas tres bolsas adicionales que contenían pellejos, restos de piel y pelos correspondientes a varios animales. Al día siguiente, 4 de febrero, se reportaron nuevas bolsas con restos orgánicos de perros, sumándose finalmente el más reciente hallazgo del domingo 8 de febrero.
Pese a que estos hechos fueron denunciados oportunamente en la comisaría correspondiente, los vecinos aseguran que los desechos continuaron apareciendo, evidenciando una preocupante falta de respuesta efectiva por parte de las autoridades locales.
La gravedad del caso fue confirmada por el médico veterinario de la Municipalidad de Ica, quien verificó que los restos correspondían efectivamente a animales muertos, en su mayoría perros.
Vecinos, rescatistas y defensores de los animales exigen una investigación exhaustiva, la identificación de los responsables y la adopción de medidas urgentes que garanticen tanto la protección de los animales como la seguridad alimentaria de la ciudad.

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