Un grupo de padres de familia y docentes de la Institución Educativa Inicial Edelmira Ramos Herencia del centro poblado de Cajuca se movilizó hasta el frontis de la Municipalidad Provincial de Nasca para exigir la inmediata construcción de un aula, obra que, esperan desde hace más de diez años sin respuesta concreta de las autoridades.
Ambientes precarios
Los manifestantes señalaron que alrededor de 120 niños de 3, 4 y 5 años continúan recibiendo clases en un módulo prefabricado en condiciones precarias, expuestos a altas temperaturas, lluvias y materiales que consideran riesgosos para la salud.
El presidente de la APAFA explicó que, pese a haber realizado gestiones constantes ante la municipalidad y la UGEL, el proyecto ha sido postergado reiteradamente. Indicó que el alcalde había prometido colocar la primera piedra en julio del año pasado y luego en diciembre, compromisos que no se cumplieron, lo que ha generado desconfianza y malestar entre los padres.
Docentes de la institución confirmaron que el problema es recurrente y que, gestión tras gestión, solo se realizan cambios de módulos prefabricados sin una solución definitiva. Advirtieron que las condiciones del aula afectan el proceso educativo y el bienestar de los menores, quienes estudian en un ambiente inadecuado desde hace más de una década.

Tras varias horas de espera, una comisión de padres y docentes fue recibida por el alcalde provincial de Nasca, Jorge Bravo, quien aseguró que el expediente técnico del proyecto fue aprobado a fines de diciembre y que actualmente solo falta la certificación presupuestal para iniciar el proceso de licitación. Según indicó, este trámite se concretaría en los próximos días.
El burgomaestre detalló que, una vez certificada la disponibilidad presupuestal, la convocatoria a licitación se iniciaría la primera semana de febrero y que, de no presentarse observaciones, las obras podrían comenzar entre marzo y abril. Asimismo, sostuvo que su gestión ha avanzado con proyectos educativos que no contaban siquiera con idea de inversión en gestiones anteriores.
Pese a las explicaciones, los padres de familia reiteraron su preocupación y exigieron plazos claros y compromisos firmes, advirtiendo que continuarán movilizándose hasta ver iniciada la obra. “No pedimos favores, pedimos respeto y educación digna para nuestros hijos”, señalaron, remarcando que los principales afectados por la demora siguen siendo los niños.

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