La melodía siempre ha sido una de las características que más hemos asociado al quehacer poético. Sin negar la importancia de la semántica en la construcción de las imágenes, pienso que la musicalidad es un aspecto muy significativo en la configuración de los versos.
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En el libro Luciérnagas en el camino, de la escritora patacina Amalia Viera Moreno, es palmario el uso intencional de la rima y del ritmo para crear la musicalidad necesaria que los versos demandan. En varios de sus poemas, la escritora exalta -de manera rítmica y melodiosa- la labor docente, el sentimiento maternal, el amor a la patria y, sobre todo, la necesidad de un urgente compromiso con la práctica de valores para el bienestar de la sociedad.
Y sobre la musicalidad, esta se expresa de forma clara en la mayoría de los treinta y nueve poemas que conforman la primera parte del libro. El uso de la rima consonante en el poema Nuestra tierra, nuestro hogar es una muestra más que representativa de ello: “desiertos y páramos inmanejables / va dejando el hombre en su caminar / las pérdidas ecológicas son innumerables / que ya será imposible recuperar”.
Asimismo, en el fragmento seleccionado, es notoria la preocupación que el sujeto lírico tiene por la naturaleza. Esta preocupación se presenta a modo de reflexión y de crítica; sin embargo, no percibimos severidad en el discurso, sino más bien tranquilidad y calma. Aun cuando el poema nos invita a reflexionar sobre una problemática compleja, el uso de las rimas atenúa la tempestad y nos revela el sentido esperanzador de la poesía de Viera Moreno. Poemas como A mi madre, A mi padre, Un hogar y La educación respaldan lo manifestado.
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Otro aspecto significativo en la poesía de Amalia es el trabajo de conceptualización. En cada uno de los poemas se definen poéticamente conceptos centrales en la vida del ser humano: los Derechos Humanos, la Educación y el Aprendizaje. Ahora bien, más allá de la conceptualización de los términos, lo que nos ofrece el sujeto lírico es la visión ética y pedagógica de la autora; “el trabajo recompensa / la fatiga y la constancia / si tienes llena la despensa /se va el hambre y la ignorancia”. El trabajo no es solo una actividad física y mental que los seres humanos realizan para ganarse la vida; además representa la posibilidad de un aprendizaje constante en el que la persona se supera a sí misma.
Pero, no solo de poesía está constituido el libro. Debo precisar que Luciérnagas en el camino está organizado en tres partes.
En la primera se encuentran los textos líricos y es la que mayor extensión posee. Los poemas aquí presentes -como lo he mencionado anteriormente- se caracterizan por el uso de conceptos, rimas, ritmos y, sobre todo, por el sentido aleccionador y moralizante de la voz poética.
La segunda parte está conformada por siete relatos; todos ellos caracterizados por la nobleza y la sencillez de sus personajes: sujetos familiarizados con las costumbres y las tradiciones de la sierra liberteña. Las imágenes de los pueblos de Pataz nos iluminan y nos acompañan durante la lectura de estos relatos.
Finalmente, en la tercera parte del libro salen a nuestro encuentro tres sencillas pero muy aleccionadoras fábulas: El ruiseñor y el picaflor, La oveja y la perdiz, y Un libro es. Estas historias hacen honor a su nominalización y nos presentan explícitas lecciones de vida.
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Sobre los relatos, debo decir que estos se caracterizan por su estructura sencilla y por sus tramas de fácil comprensión. No obstante, lo que más resalta es la preocupación de la autora por las circunstancias y el sentido formativo de sus lectores. Desde mi perspectiva, Amalia Viera mantiene su firme compromiso con la educación y con su rol docente.
Esta característica, sin embargo, no compromete el pacto ficcional con sus lectores, pues en la historia convergen cualidades del quehacer literario que crean la atmósfera necesaria para sentir que la nostalgia y la memoria se vivifican. En el relato Un perrito, por ejemplo, la narración nos recrea una escena muy propia de la infancia, pero que actúa funcionalmente sobre nosotros sin importar la edad que tengamos. De igual manera, el cuento Recuerdos inolvidables nos revela que los recuerdos no son deseos antojadizos que el ser humano elige, sino más bien son una especie de relámpagos (o truenos) que nos asaltan en el momento menos pensado.
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En suma, Luciérnagas en el camino es un libro híbrido en el que se acentúa el quehacer poético. La preponderancia poética no solo se expresa en la cantidad de poemas que lo conforman, sino en las lecciones de vida que la autora conceptualiza líricamente en los poemas y en la expresión y desarrollo literario de estas en cada uno de los relatos.
Como lectores debemos entender que -más allá de cualquier expresión estética- Amalia Viera Moreno nos invita, a través de su literatura, a ser mejores ciudadanos, a ser personas de bien. En lo que a mí concierne, tomo esta invitación y la comparto con todos ustedes.

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