La gobernadora regional de La Libertad, Joana Cabrera Pimentel, confirmó que los trabajos de solución definitiva en las quebradas San Ildefonso (El Porvenir) y San Carlos (Laredo) solo presentan un 70% de avance, pese a la importancia que tienen para evitar que gran parte de la provincia de Trujillo se vuelva a inundar por la presencia de lluvias intensas.
MIRA ESTO| Dos atentados con explosivos en licorerías generan alarma en Trujillo
En febrero de 2017, la quebrada porvenireña se activó y provocó siete huaicos que inundaron los distritos de El Porvenir, Florencia de Mora, Víctor Larco y Trujillo, incluido el centro histórico de este último.
En marzo de 2025 la misma quebrada volvió a activarse, pero los daños durante el paso del agua por una parte de Trujillo fueron menores.
Contra el tiempo
Ayer, la gobernadora regional llegó hasta la quebrada San Ildefonso para supervisar los trabajos de limpieza y descolmatación que ha iniciado el Gobierno Regional de La Libertad para recuperar el cauce natural del desfiladero.
Según la Región, “esta intervención forma parte de la estrategia integral de prevención y reducción de riesgos que viene impulsando la gestión [de Cabrera], en articulación con autoridades nacionales, regionales y locales”. “La supervisión de los trabajos se realizó en la cuenca baja de la quebrada”, agregó.
“Estos trabajos de prevención se iniciaron el año 2023, en cumplimiento de la responsabilidad que tiene el Gobierno Regional de La Libertad. Venimos trabajando de la mano con las municipalidades y entidades como la Autoridad Nacional del Agua (ANA) y la Autoridad Nacional de Infraestructura (ANIN), liderando estas intervenciones desde la avenida Hipólito Unanue”, agregó la autoridad regional.
Respecto a la falta de recursos para continuar las obras de solución definitiva en San Ildefonso y San Carlos, el GORE se limitó a indicar que “se realizan las gestiones respectivas ante el Poder Ejecutivo”.
Fotografía
Por su parte, el subgerente de Defensa Civil del Gobierno Regional, Wilfredo Agustín Díaz, señaló que los trabajos que actualmente se realizan en dicha quebrada “comprenden un tramo aproximado de 220 metros, donde se proyecta retirar alrededor de 12 toneladas de residuos sólidos, arrojados de manera irresponsable”.
El funcionario enfatizó que botar residuos sólidos en quebradas o ríos constituye un delito, sancionado con penas privativas de la libertad de dos a seis años. Frente a este escenario, exhortó a la población “a no incurrir en estas prácticas y a respetar las fajas marginales, consideradas áreas intangibles donde está prohibido construir”.
Días atrás, tras las continuas lluvias que cayeron sobre Trujillo, el biólogo Carlos Bocanegra García lamentó que la población siga expuesta a nuevas inundaciones. “Si se han hecho los diques y están inconclusos, el agua que se acumule va a presionar esos diques, que son piedras. Espero que eso no ocurra porque ya no se deslizaría solo agua y lodo, sino se deslizarían piedras”, señaló.





