Un presunto sicario murió en un presunto ajuste de cuentas, tras ser acribillado con total sangre fría por parte de otro delincuente a sueldo, en la región Lambayeque.
El delito contra la vida, el cuerpo y la salud en la modalidad de homicidio se registró el último miércoles, en horas de la tarde, cuando Augusto Pazos Vílchez, de 37 años de edad, alias “Primo”, “Pelón” o “Tony”, se encontraba almorzando junto a su pareja e hija en el interior del restaurante “Orígenes del Mar”, ubicado en la avenida Grau en Chiclayo.
Sicariato
De acuerdo a la información policial, en ese momento aparecieron dos individuos con cascos a bordo de una motocicleta. Uno de ellos descendió e ingresó. Y a pesar de que habían algunos clientes en otra mesa sacó a relucir un arma de fuego. A los pocos segundos llamó por su apodo a la víctima, quien al voltear le disparó a quemarropa hasta siete veces en la cabeza dejándolo tendido en el piso.
Todo el sangriento suceso ocurrió delante de su niña y la madre de ella, quienes desesperadamente pidieron ayuda, mientras tanto, el sicario salió corriendo, luego subió al vehículo motorizado emprendiendo veloz fuga junto a su cómplice.
Hasta el local llegó la Policía de la Unidad de Emergencia (Uneme), cuyos uniformados al notar que aún presentaba signos vitales lo condujeron rápidamente hasta el servicio de emergencia del hospital Las Mercedes. Al ingresar al nosocomio el médico de turno ya nada puso hacer para salvarle la vida, puesto que falleció en el camino.
El caso fue comunicado a los detectives del área de Homicidios de la División de Investigación Criminal (Divincri), así como a un fiscal de turno, para que realicen las diligencias de levantamiento del cadáver e indagaciones del crimen.
Según las investigaciones, el occiso era sindicado de ser el cabecilla de la organización criminal “Los Augustos”, dedicada a los delitos de extorsión, sicariato, tenencia y porte Ilegal de armas de fuego, tráfico ilícito de drogas, entre otros.
Sus víctimas eran empresarios, así como micro empresarios, comerciantes, obras de construcción civil públicas y privadas, en el distrito de Sullana en la región Piura a quienes les exigían pagar cupos extorsivos con la finalidad de brindarles seguridad o “chalequeo” a sus negocios. Aquellos que no aceptaban estas condiciones sufrían atentados contra su vida y la de sus familiares.
Al finado se le atribuyen varias muertes en la ciudad norteña e incluso de matar a todos los integrantes de una familia. Los uniformados revelaron que después de cometer sus delitos viajaba a esconderse a Chiclayo, donde finalmente, sus contrincantes lo ubicaron y ajustaron cuentas.





