Un proveedor advirtió a la Red Prestacional Lambayeque (RPL) de EsSalud que la cocina del Hospital Luis Heysen Incháustegui, en Chiclayo, arrastra observaciones sanitarias de la Dirección General de Salud Ambiental (Digesa) sin resolver. La entidad no negó el riesgo: pidió al futuro postor ganador un local de contingencia.
Vicios
El hallazgo aparece en el pliego de absolución de consultas y observaciones de la CP SER-SM-5-2026-ESSALUD/RPL-1, el proceso que EsSalud abrió para contratar el servicio de alimentación del Hospital II Luis Heysen . El contrato cubre 66,795 dietas sólidas y 4,891 dietas líquidas al año, por un plazo de 365 días calendario. El postor Héctor Lozano Saldaña presentó dos observaciones, la N°6 y la N°7, sobre el mismo punto: los pasadizos por donde ingresan los alimentos están en contacto directo con los pasadizos del área de emergencia. Según su denuncia, ese cruce genera riesgo de contaminación entre los productos que se preparan para los pacientes y el tránsito de personas por emergencia.
Lozano Saldaña afirmó que Digesa ya inspeccionó el área y formuló observaciones sobre ese diseño. Dijo que esas observaciones no han sido levantadas. Advirtió que, en una nueva inspección, el local podría ser clausurado.
El comité de selección de EsSalud no respondió si las observaciones de Digesa son ciertas. Tampoco informó si fueron subsanadas. En ambas respuestas, usó el mismo texto: acogió el pedido y anunció que incorporaría en las bases la obligación de que el proveedor cuente con un local de contingencia, habilitado según la normativa sanitaria vigente, “para asegurar la prestación ininterrumpida del servicio ante cualquier eventualidad que afecte el funcionamiento de la cocina principal”.
Las bases integradas a las que accedió Correo confirman ese cambio. El párrafo sobre el local de contingencia lleva una nota al pie que remite directamente a la observación de Lozano Saldaña. Las mismas bases describen el espacio de trabajo como “el área adaptada para cocina” del Departamento de Ayuda al Diagnóstico y Tratamiento del hospital. Los funcionarios de la RPL no lo llaman cocina. Lo llaman área adaptada.
“La cocina prepara alimentos para pacientes hospitalizados, muchos de ellos en observación de emergencia, y para el personal médico que labora en el hospital. Un fallo en la inocuidad de esos alimentos es un riesgo directo sobre pacientes, algunos en condición crítica, y que dependen de esa cocina”, expresó un trabajador del hospital.
“Si Digesa clausurara el local por las observaciones pendientes, el hospital tendría que sostener la alimentación desde el local de contingencia recién exigido en las bases”, añadió otro personal.
Irregular
Correo reveló que EsSalud otorgó al ‘Consorcio del Norte’ un contrato de S/2,103,442 para la alimentación del Hospital Heysen,





