El Instituto Nacional Penitenciario (INPE) informó que Erick Moreno Hernández, alias ‘El Monstruo’, quedará recluido en el establecimiento penitenciario que se encuentra en la Base Naval.
Así, lo determinó la Junta de Clasificación del INPE con el objetivo de garantizar su estricto aislamiento como presunto cabecilla de la organización criminal ‘Los Injertos del Cono Norte’.

La noticia lo dio a conocer la presidenta encargada del Instituto Nacional Penitenciario, Shadia Valdez, durante la conferencia de prensa que ofrecieron las autoridades peruanas este jueves 29 de enero.
“Luego de una evaluación y análisis del caso, se concluye que el Erick Moreno Hernández reúne los criterios de alta peligrosidad, por lo que se ha dispuesto el ingreso del interno al centro de reclusión de máxima seguridad de la Base Naval del Callao por haber cometido delitos de extrema gravedad”, dijo.

La jefa del Inpe agregó que por por razones de seguridad, Erick Moreno Hernández -quien luce rapado y sin bigote- permanecerá en dicho recinto penitenciario “donde deberá cumplir el régimen de vida y tratamiento correspondientes”.

Así, ‘El Monstruo’ fue trasladado desde la Dirección Contra el Terrorismo (Dircote) al establecimiento penitenciario que se encuentra en la Base Naval, donde cumplirá los 36 meses de prisión preventiva dictada en su contra.
Video: Canal N
Cabe precisar que Moreno Hernández pasó su primera noche en la carceleta de la Dircote, en el Cercado de Lima, tras arribar al país el último miércoles desde Paraguay. Durante su permanencia en la sede policial, solicitó no ser asistido por un defensor de oficio y pidió la intervención de un abogado particular, gestión que realiza en coordinación con sus familiares, según confirmó el general PNP Jesús Flores.

Asimismo, el detenido señaló al comandante general de la Policía, Óscar Arriola, que su vida cambió tras su captura en setiembre de 2025 y que “se ha entregado a Dios”, manifestando disposición para colaborar con las autoridades.
Su traslado se realizó bajo extremas medidas de seguridad y, a su llegada a Lima, supervisada por el ministro de Justicia, Walter Martínez, cumplió con el control de identidad y exámenes médicos, mientras los exteriores de la Dircote permanecían con fuerte resguardo policial.





