El Consorcio Grupo Uvita decidió este martes detener de forma definitiva sus servicios de transporte en Lima Norte tras una serie de episodios vinculados a la inseguridad. La empresa cubría la ruta entre la avenida Revolución en Collique y el distrito de San Miguel, pero dejó de circular luego de constantes amenazas.
La medida fue adoptada por los responsables del servicio junto a los conductores ante la imposibilidad de continuar trabajando en condiciones seguras. La presencia de grupos criminales en la zona fue uno de los factores que aceleró el cierre.

Vivían bajo presión constante
Durante los últimos meses, distintas organizaciones delictivas comenzaron a exigir pagos a los transportistas a cambio de permitirles operar. Esta situación se volvió recurrente y afectó directamente la continuidad del servicio.
Según los trabajadores primero fueron amenazados por un grupo autodenominado como “La Firma” y luego aparecieron “Los Mexicanos” para exigir cupos generando una situación de incertidumbre en la compañía. Uno de los choferes relató que se les obligaba a entregar 20 soles diarios.
La empresa enfrentó también hechos de violencia extrema que incluyeron el asesinato de dos de sus conductores en medio de la crisis de seguridad. Pese a la situación, los trabajadores continuaron operando bajo constante riesgo. Este escenario redujo progresivamente la capacidad de la empresa para mantener sus rutas.
Flota fue remodelada para evitar ser identificada
Ante las amenazas, algunos trabajadores optaron por modificar la apariencia de sus unidades para evitar ser identificados. Con esto buscaban reducir la exposición frente a los grupos que exigían pagos.
Sin embargo, estos cambios no lograron garantizar la continuidad del servicio ni la seguridad de los conductores. La presión ejercida sobre la empresa continuó hasta su paralización total.
Los transportistas indicaron que en varias ocasiones acudieron a las autoridades policiales para reportar las extorsiones. A pesar de ello, señalaron que no obtuvieron respuestas que detuvieran la situación.
La falta de soluciones inmediatas generó desconfianza entre los conductores respecto a la posibilidad de seguir trabajando en la misma actividad. Esto influyó en la decisión de abandonar progresivamente la ruta.
Tras el cierre de operaciones, los trabajadores evaluaron alternativas para poder generar ingresos en otros sectores. Algunos desistieron de continuar laborando en el sector transporte y buscarán otros rubros para desempeñarse.





