“Risas sin IA” es el nombre del espectáculo que presenta este 20 de marzo Fernando Armas, show con el que reafirma su apuesta por la sensibilidad humana y la experiencia vivida, que para el cómico, son elementos que ninguna nueva herramienta tecnológica podrá replicar jamás.
“Es muy valiosa la tecnología, te abre una posibilidad, un campo de acción grande, pero creo que no puede reemplazar a lo que el humorista transmite como emoción. Nosotros somos emocionalmente sensibles, disfrutamos de las palabras que te puede dar la IA, pero la expresión no. Y la IA tampoco tiene las vivencias que tiene el ser humano”, dice Armas que ofrecerá su show en el Centro de Convenciones Bianca en Barranco.
No es lo mismo reír disfrutando de tu espectáculo que viendo a un personaje en redes creado por la IA.
Por eso, siempre digo que no hay que estar metido tanto en la tecnología porque hay mucho que rescatar de lo que el ser humano todavía puede ofrecer, y es este tipo de emociones y sensibilidad que no lo va a reemplazar nunca un robot.
Hay mucha gente que se ha hecho muy popular en las redes sociales apelando a un nuevo tipo de humor.
En otros tiempos, no era ese el elemento para reconocer el verdadero talento, veo con mucha sorpresa que hoy reconocen al sin talento, solo por la popularidad y porque se hacen virales cuando dicen alguna palabra subida de tono.
El humor en las redes pareciera que no tiene filtro, se desarrolla en tierra de nadie.
Y eso me lleva a recordar que en algún momento a mí me censuraron por haber dicho unas palabras que se interpretaron de una mala manera. Hoy, dicen tanta grosería en las redes, he escuchado algunos podcast que a mí particularmente me han dejado un poco sorprendido al comprobar que existen periodistas que entran a la chabacanería, al lenguaje de esquina, de la calle.

Tú has tenido una gran escuela al aprender con los grandes del humor que te llevó a asumir tu profesión con respeto.
La vida misma me ha llevado a mantener siempre una disciplina y un estudio constante en base a mis libros, que finalmente me lleva a preguntar qué frase o chiste puede ser importante en mis espectáculos. Si voy a una casa, tengo tal o cual rutina, para un teatro otra, y si estoy en un evento grande, tengo listo un espectáculo especialmente diverso. Hay que tener criterio, ¿no?
¿Consideras que el humor en estos tiempos se ha vuelto políticamente correcto?
Yo veo allí una doble moral, porque se ha dejado de tocar ciertos temas y personas, pero la gente en la vida diaria si se despacha a su regalado gusto sobre eso. Yo no hago chistes que involucran situaciones sensibles, poco a poco me lo han ido censurando, pero como nosotros tenemos un talento que Dios nos ha dado y que se basa en la creatividad, ahora mis shows se basan en mi experiencia de vida, en todos mis años de recorrido.
Buen humor apelando a las vivencias...
La gente se ríe cuando recuerdo mis inicios en Trampolín a la fama pesando 30 kilos con ropa y con dos dientes que me faltaban. Nos podemos reír también de nuestra historia, de las carencias, soy el octavo de 11 hermanos, imagínate lo que tengo que contar. Nos podemos reír de que hoy las mascotas son diferentes a las de ayer, hoy me corto el pelo al lado de una mascota porque hay barberías para ellos; tienen hasta Uberpet.
¿En tu show aplicarás tecnología, la IA la dejas solo para el título? .
Sí, habrá una pantalla en el escenario que me servirá para la interacción con el público, hay que adaptarnos a la tecnología, la inteligencia artificial es una herramienta valiosa, pero no podemos depender de ella. Tenemos que mantener nuestra esencia, nuestras virtudes, porque si no nos morimos y nos convertimos más bien en dependiente de estos robots, y eso no es bueno. No hay que dejar de recorrer un parque para tocar el verdor del pasto, meterte al mar, reírte con tu familia. Esa parte de la vida es la que te mantiene como ser humano.





