Desde pequeña, creció con la idea de no encajar en un mundo raro, que le temía a su sinceridad y forma de ser. Casi cuatro décadas después, acaba de , y lo descubrió mientras documentaba el proceso de su hijo, a quien le habían diagnosticado autismo.

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“Yo estaba escribiendo el libro y, a la mitad, me entero o confirmo lo que venía sospechando desde hace tiempo. El diagnóstico fue una respuesta a un montón de cosas que me pasaban, que me venían ocurriendo y, a veces, yo misma me decía: debo estar loca. Ahora muchas cosas tienen sentido”, admite la actriz.

Está claro que escribir el libro era una suerte de documentar el proceso de tu hijo, desde el punto de vista de la mamá…

Lo que pasa es que , mi esposo, porque a mí me acusaron de estar negando el diagnóstico de mi hijo. Mi hijo habla el mismo “idioma” que yo, nos entendemos a la perfección, más allá de lo cotidiano entre mamá e hijo, y viceversa. Mi hermana, la que me sigue, también es autista y nosotras siempre nos hemos entendido a la perfección, siempre nos hemos comprendido.

A ti, el diagnóstico de tu hijo te lleva a buscar la confirmación del autismo, ¿y en el caso de tu hermana?

A mi hermana se le nota un poco más, estuvo muchos años igual que yo, pero yo lo he procesado distinto, como la niña extraña, rara, pesada, la mala. Mi hermana, en cambio, sufría un poco más el tema, si yo tenía un poco de sensibilidad auditiva, ella tenía sensibilidad con los sabores, no comía nada y nadie entendía. Ahora, mi hermana entiende menos el sarcasmo que yo, yo lo entiendo un poco más y aparte he estudiado el humor.

No faltarán los comentarios que afirmen que te estás aprovechando de la condición de tu hijo para vender un libro…  

Primero, qué persona podría aprovechar la condición de su hijo para hacer eso, es difícil y doloroso decir eso. Segundo, por qué tengo que esmerarme o gastarme en convencer a esas personas. Yo sé la lógica típica de mi condición, la cual agradezco, es decir, a mí me encanta ser autista y te lo digo de una manera sincera.

¿No es un exceso de entusiasmo?

Me encanta pararme frente a alguien y decirle sus cuatro letras a la cara porque es lo que corresponde, porque a las persona detrás del teclado yo me las he enfrentado muchas veces. Si mi intención hubiera sido vender libros, era mucho más fácil hacer el papel de madre abnegada con su hijo autista. Eso tiene más lógica para vender libros.

Aparte que vender libros en nuestro país no es negocio...

La ganancia es una ridiculez. Ni siquiera escribí el libro por hacer justicia al diagnóstico de mi hijo, es simplemente por hacer justicia a mí misma. Cuando era niña, la pasé recontra mal, sinceramente, a mi mamá le dijeron que yo tenía retardo mental, que tenía que repetir el año, no me entendían, me gritaron y, al final, era porque yo era autista.

¿Qué hubiera cambiado con un diagnóstico temprano?

Las cosas hubieran sido totalmente distintas, porque mi mamá me hubiese comprendido aún más. En el colegio hubiera podido tener un poco de respeto hacia mi condición. Y eso es lo que realmente yo busco con esto, con el libro, y con una página de internet con todas  las cosas que me han venido funcionando, no solo por mi hijo, sino conmigo misma y que no se tiene que pagar un sol.

¿A qué se debe?

No te imaginas cómo sobrevaloran los productos de autismo, puede ser un tratamiento  insostenible para una familia de bajos recursos, porque las terapias son carísimas, el diagnóstico es carísimo.

Yiddá Beatriz Eslava Parra

38 años. Actriz, cantante y escritora que se hizo popular con su participación en el desaparecido “Combate”. En dicho reality conoció a su esposo, el argentino Julián Zucchi, con quien tiene dos hijos.

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