La producción artesanal del destilado se desarrolla en la zona de Ocucaje, en Ica, mientras la nueva generación de la familia Hernández lidera su posicionamiento en el mercado internacional.
La producción artesanal del destilado se desarrolla en la zona de Ocucaje, en Ica, mientras la nueva generación de la familia Hernández lidera su posicionamiento en el mercado internacional.

La producción artesanal de Pisco Yanquiza, un destilado elaborado en la región Ica, busca consolidar su presencia internacional mediante la expansión hacia mercados de Estados Unidos, manteniendo una tradición vitivinícola que se remonta a 1930.

La bodega se ubica en la aldea Yanquiza, en el distrito de San Juan Bautista, provincia de Ica, en el kilómetro 330 de la Panamericana Sur, una zona desértica reconocida por sus condiciones climáticas favorables para el cultivo de uvas pisqueras.

Un origen ligado al desierto de Ocucaje

El origen del proyecto vitivinícola se atribuye a Jesús Hernández, viticultor de tercera generación, quien decidió establecer viñedos en la zona de Ocucaje, caracterizada por suelos ricos en minerales y condiciones climáticas exigentes.

Según la tradición familiar, la iniciativa nació inspirada por la memoria de sus antepasados y el potencial agrícola del desierto iqueño, considerado uno de los entornos más desafiantes para el cultivo de la vid.

El suelo de la zona obliga a las plantas a adaptarse a condiciones extremas, lo que, de acuerdo con la experiencia de los productores, contribuye a obtener uvas con características particulares utilizadas en la elaboración del destilado.

Cuarta generación impulsa expansión internacional

La continuidad del proyecto familiar recae actualmente en Giuliana Hernández Velsor, representante de la cuarta generación, quien lidera la estrategia para posicionar el producto en el mercado estadounidense.

Mientras la producción se mantiene en la región Ica, Giuliana Hernández impulsa la presencia de la marca en ciudades como Nueva York y Nueva Jersey, donde busca difundir la tradición artesanal del pisco peruano.

La iniciativa busca preservar los métodos tradicionales de destilación y mantener el legado familiar frente a los procesos industriales de gran escala.

Tradición vitivinícola con proyección internacional

La historia de Pisco Yanquiza refleja la continuidad de una tradición familiar vinculada a la producción vitivinícola en la región sur del país, donde el clima desértico y la disponibilidad de recursos naturales han permitido el desarrollo de cultivos destinados a la producción de pisco.

El proyecto se presenta como una propuesta que combina herencia cultural, técnicas tradicionales y proyección comercial hacia mercados internacionales, en un contexto en el que el pisco peruano continúa expandiendo su presencia fuera del país.

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