“En una reciente visita al nuevo espacio, hemos podido comprobar que la propuesta de Goachet sigue siendo atrevida y sabrosa”
“En una reciente visita al nuevo espacio, hemos podido comprobar que la propuesta de Goachet sigue siendo atrevida y sabrosa”

Ya hemos hablado sobre Ricardo Goachet y Verbena Restaurante en esta columna. Les hemos contado cómo luego de muchos años viviendo fuera del país y retornar con la emoción de poner el local propio en su patria, la pandemia impidió que su restaurante abriera las puertas en San Isidro, con el espacio implementado y carta lista. Hemos visto como Verbena restaurante tuvo que replantearse y posponer su apertura, evolucionar, pasar por el delivery y luego a otro concepto llamado Verbena Taller, donde Goachet invitaba a diferentes cocineros, sommeliers y bartenders a trabajar en cenas, almuerzos o desayunos especiales con un aforo máximo de 8 personas en un local más personal. Pero encontrar el local propio no dejaba de rondar su cabeza y luego de mucho buscar y esperar, hoy por fin Verbena abre sus puertas, ganando amplitud y actitud, sin perder un ápice de personalidad.

El concepto evoluciona una vez más, abre ¨La Bodeguita¨ de Verbena donde se puede disfrutar durante el día de un buen café, comprar chocolates, helados, vinos o una contundente butifarra con jamón del país hecho en casa, entre otros manjares; a Goachet le encantan las bodeguitas de barrio, esas donde encontrarse con los amigos, tomar un vermut tonic y disfrutar de largas charlas alrededor de buena comida. Pero todo esto es la ¨previa¨ a lo que viene después, ya que por las noches las gruesas cortinas al final del pasillo se abren y dan paso a Verbena Restaurante, un hermoso salón abierto con mesas de distintas formas y tamaños, mucha vegetación, donde un poco más de 20 comensales disfrutarán de una carta con cambios constantes (todo depende siempre de la estación y lo que se encuentre en el mercado) pero siempre de la mano de esa sazón con toques españoles que la cocina de Goachet nos ofrece.

La carta. En una reciente visita al nuevo espacio, hemos podido comprobar que la propuesta de Goachet sigue siendo atrevida y sabrosa, dejando el paladar rebosante de sensaciones. Comenzamos la experiencia con las infaltables croquetas de cecina y mango picante, cremosas y doradas a la perfección, son ya un clásico que si no ha probado aún debe hacerlo. Continuamos con el tiradito de pesca del día con cerezas y loche en texturas, fresco y elegante. Las conchas vienen en caldo de vongole, acompañan fréjoles del norte, chorizo Joselito y tomate seco, un plato contundente y poderoso. Las albóndigas de langostinos, calamar, sashimi de cabrilla y jugo de bullabesa e hinojo son delicadas y confortantes. El arroz meloso de pulpo, hongos chiferos y almendras tostadas encantó en mesa, hemos probado varios de los arroces de Goachet y su técnica es impecable. Cerramos los platos salados con una sartén de pimientos, entrecote Angus y milhojas de papa trufada, una preparación sencilla pero deliciosa. Los postres son impecables, no puede irse sin probar las fresas con leche condensada ¨Verbena Style¨, todo tan sabroso como suena. Una vez más el producto local se convierte en la estrella, logrando una carta sencilla e inmediata pero con mucha personalidad que da testimonio del brillante quehacer de este joven cocinero.