El 62,9 % de los peruanos mayores de edad tenía alguna cuenta en el sistema financiero en el primer trimestre de 2026, según el INEI. Ahorro, manejo de deudas, inversión y protección son algunas de las claves para quienes comienzan a generar ingresos.
El 62,9 % de los peruanos mayores de edad tenía alguna cuenta en el sistema financiero en el primer trimestre de 2026, según el INEI. Ahorro, manejo de deudas, inversión y protección son algunas de las claves para quienes comienzan a generar ingresos.

Casi dos de cada tres peruanos mayores de edad cuentan con alguna cuenta en el sistema financiero. En el primer trimestre de 2026, esta proporción llegó al 62,9 %, frente al 59,5 % registrado en similar periodo de 2025, de acuerdo con información del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI).

Para los jóvenes que comienzan a recibir sus primeros ingresos, acceder al sistema financiero es solo una parte del proceso. Organizar los gastos, generar un fondo para imprevistos y evaluar las deudas son decisiones que pueden influir en la construcción de patrimonio durante los siguientes años.

Andrés Uribe, director adjunto de la Unidad de Negocio Vida de MAPFRE Perú, señala que el tiempo constituye una ventaja para quienes empiezan temprano a ordenar sus finanzas.

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“El principal activo financiero de una persona joven no necesariamente es el capital que posee, sino el tiempo que tiene para organizarse y avanzar hacia sus metas. Comenzar con decisiones sencillas y sostenidas permite construir buenos hábitos, prepararse para imprevistos y aprovechar mejor las oportunidades de ahorro e inversión a largo plazo”, explica Uribe.

En el marco del Día Internacional de la Juventud, conmemorado cada 12 de agosto, el especialista plantea cinco decisiones para administrar los primeros ingresos y avanzar hacia objetivos financieros de largo plazo.

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1. Construir un fondo para enfrentar imprevistos

Una reparación inesperada, un gasto de salud o la pérdida temporal del empleo pueden alterar el presupuesto personal. Por ello, una de las primeras decisiones recomendadas es separar parte de los ingresos para formar un fondo de emergencia.

El dinero destinado a este objetivo debería mantenerse separado de la cuenta utilizada para los gastos cotidianos y en una alternativa que permita acceder a los recursos cuando sean necesarios. La recomendación es establecer una meta y realizar aportes periódicos hasta alcanzar el monto previsto.

2. Controlar las deudas y las cuotas mensuales

Las tarjetas de crédito y otros financiamientos pueden ser herramientas útiles cuando existe planificación, pero las cuotas pueden afectar el presupuesto si superan la capacidad real de pago.

Antes de asumir una nueva obligación, conviene calcular cuánto representan todas las cuotas dentro de los ingresos mensuales y revisar el costo total del crédito. Asimismo, se recomienda priorizar el pago de las obligaciones con mayores tasas de interés y evaluar si una compra financiada puede postergarse.

3. Empezar a invertir sin esperar a reunir grandes montos

Comenzar a invertir temprano permite disponer de un horizonte temporal mayor. Según Uribe, no es necesario esperar a acumular una suma elevada para evaluar alternativas de inversión.

Una estrategia consiste en definir un monto periódico destinado a este objetivo. Antes de elegir un producto financiero, es importante considerar el plazo de inversión, el nivel de riesgo que la persona está dispuesta a asumir y las condiciones ofrecidas por la entidad.

También se recomienda recurrir a instituciones y productos formales y revisar las características, costos y riesgos antes de tomar una decisión.

4. Incorporar protección a la planificación financiera

La protección cobra mayor importancia cuando una persona comienza a asumir deudas, aporta al sostenimiento de su familia o tiene otras responsabilidades económicas.

Un seguro de vida, por ejemplo, puede brindar respaldo económico a los beneficiarios ante el fallecimiento del asegurado, de acuerdo con las condiciones de la póliza contratada. La cobertura y su costo deben evaluarse según las necesidades y responsabilidades de cada persona.

5. Separar el ahorro antes de comenzar a gastar

Esperar hasta el final del mes para ahorrar únicamente el dinero restante puede dificultar la constancia. Una alternativa es separar una cantidad apenas se recibe el sueldo u otro ingreso.

Para facilitar este hábito, puede programarse una transferencia automática hacia una cuenta separada. El monto puede comenzar siendo pequeño y modificarse conforme cambien los ingresos.

También resulta útil definir para qué se está ahorrando: crear un fondo de emergencia, financiar estudios, reunir la cuota inicial de una vivienda o acumular capital para una futura inversión son algunos objetivos posibles.

Empezar temprano amplía el horizonte financiero

“Construir patrimonio no depende de una sola decisión ni ocurre de inmediato. Es el resultado de combinar ahorro, protección e inversión según cada etapa de vida. Mientras más temprano se empiece a planificar, mayor será la capacidad de adaptarse y avanzar hacia las metas financieras”, concluye Uribe.

La mayor presencia de adultos dentro del sistema financiero amplía las posibilidades de utilizar herramientas de ahorro, crédito e inversión. Sin embargo, la construcción de patrimonio también depende de cómo se administran los ingresos y de que las decisiones financieras sean compatibles con la capacidad económica y los objetivos de cada persona.

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