El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ratificó su discurso expansionista al burlarse abiertamente de las capacidades militares de Dinamarca para defender Groenlandia, isla que Washington busca controlar por su ubicación estratégica en el océano Ártico y sus vastos recursos minerales.
Durante un encuentro con periodistas a bordo del avión presidencial Air Force One la semana pasada, Trump minimizó la capacidad defensiva del territorio danés tras ser consultado sobre la postura de Groenlandia ante la amenaza de intervención estadounidense.
“Básicamente, las defensas de Groenlandia consisten en dos trineos de perros, ¿sabías eso?”, declaró el mandatario con tono irónico ante los medios presentes.
El gobernante estadounidense argumentó que las autoridades de la isla ártica deberían aceptar el control de Washington porque carecen de alternativas reales.
“Groenlandia debería hacer el trato porque ellos no quieren ver a Rusia o a China tomar el control de su territorio. Ellos no van allá, está muy lejano a Groenlandia”, sostuvo.
Advierte ocupación “por las buenas o por las malas”
El presidente estadounidense fue enfático al advertir que la anexión se concretará “les guste o no” a las autoridades europeas.
“Vamos a hacer algo en Groenlandia, les guste o no. Porque, si no lo hacemos, Rusia o China se apoderarán de Groenlandia, y no vamos a tener a Rusia ni a China como vecinos”, sostuvo con firmeza.
La determinación de Trump responde a múltiples factores geopolíticos y económicos que hacen de Groenlandia un territorio codiciado por las grandes potencias. La isla posee enormes reservas de minerales estratégicos como tierras raras, fundamentales para la industria tecnológica y de defensa.
Además, su ubicación en el Ártico la convierte en un punto clave para el control de rutas marítimas emergentes por el deshielo polar y para el despliegue de infraestructura militar frente a Rusia.
Desde el inicio de su segundo mandato presidencial, Trump ha insistido en múltiples ocasiones que Estados Unidos “necesita” este territorio para garantizar su seguridad nacional y evitar que potencias rivales expandan su influencia en la región ártica.





