En este 2023 que se inició ayer, queda a los ciudadanos que creen en la democracia y el estado de derecho desenmascarar a quienes desde los diferentes sectores de la izquierda promueven una asamblea constituyente bajo el argumento demagógico de que con una nueva Carta Magna se acabarán todos los problemas que agobian a los peruanos. Esto es una inmensa farsa que solo busca llevar agua para su molino.
Lo que realmente quieren todos esos que se llenan la boca gritando que hace falta una asamblea constituyente, es perpetuarse en el mando como lo han hecho Hugo Chávez, Nicolás Maduro, Evo Morales o Daniel Ortega en Nicaragua. Recordemos cuando Guillermo Bermejo hablaba de que si llegaban al poder, era para quedarse, y que no habría espacio para las “pelotudeces democráticas”. Más claro, ni el agua.
La actual Carta Magna no les permite hacer lo que les dé la gana. Por eso sueñan con tener una a medida. La muestra viviente de esto es el actual presidiario Pedro Castillo, quien dio un golpe de Estado el 7 de diciembre último sin tener en cuenta que quien se sale del orden constitucional, no tiene por qué ser obedecido, empezando por las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional. Hasta un practicante de Derecho lo sabe muy bien.
El cambio de Constitución es el camino que busca abrirse esta gente para adueñarse del Perú, a través de sucesivas relecciones y del “respaldo popular”, obtenido a través del populismo, la farra fiscal y el manejo irresponsable de la economía. Veamos lo que pasó con Venezuela, un país que algún día fue rico y que hoy tiene a miles de sus ciudadanos mendigando o vendiendo caramelos con sus hijos en brazos en cualquier semáforo en rojo de Lima.
Castillo ha sido vacado por golpista, más allá de lo inepto y corrupto que pueda ser. Sin embargo, esa izquierda que con el triunfo del profesor creyó estar en condiciones de capturar el poder para siempre, no se va a quedar tranquila. Para estos días anuncian marchas y movilizaciones que entre otras cosas buscan una nueva Constitución, apelando a la mentira y las necesidades de quienes en muchos casos, son enviados como carne de cañón. Esto es inaceptable.
El cambio de Constitución es el camino que busca abrirse esta gente para adueñarse del Perú




