En José Balcázar no se puede confiar. Es un tipo peligroso y muy capaz de dañar al país por su ineptitud, sus taras ideológicas y su mentalidad caduca. Por eso ningún peruano con dos dedos de frente puede dejar de estar atento a la nefasta posibilidad de que al actual jefe de Estado se le ocurra indultar al golpista Pedro Castillo, por más que esto haya sido negado formalmente en dos oportunidades desde el Poder Ejecutivo.
Es sospechoso el cambio de la conformación de la Comisión de Indultos del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, y que haya sido incluida una persona nacida en la misma ciudad que Castillo, quien en su gestión demostró que más que la capacidad de los funcionarios públicos, exigía que en la partida de nacimiento de los aspirantes a un cargo público diga “Chota” o “Cajamarca”.
Apenas asumió la Presidencia de la República para desgracia del país, la gestión de Balcázar indicó que no estaba previsto indultar a Castillo, pues además la ley lo impide por no tener una condena firme, lo cual es cierto. En las últimas horas el Minjus se ha pronunciado en el mismo sentido, pero de un personaje que ha intentado traerse abajo la compra de aviones F-16 y que hace lo que hace con Petroperú, se puede esperar cualquier cosa.
Advertidos estamos todos los peruanos. No se puede bajar la guardia con este presidente que con el mayor desparpajo admite que se comunica con el prófugo Vladimir Cerrón, a quien le debe el cargo de congresista y jefe de Estado.




